Sábado, 15 Octubre 2016

Hotel Neptuno de Bajamar: símbolo de la decadencia turística

  CP Tenerife
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Redacción CP _
Juan Antonio Gómez

CRÓNICAS DE LA COMARCA NORDESTE

(Valle de Guerra, Tejina, Bajamar, Punta del Hidalgo)

16 de Octubre de 2016

 

Hace unos años estuvo a la venta el que fuera el Buque Insignia del turismo en la comarca Nordeste. El Dios del Mar se valoraba como:

SE VENDE HOTEL con 92 habitaciones, 27 villas independientes y con inmejorables vistas al mar y a la costa de Bajamar y Punta del Hidalgo, cuenta además con jardines, piscinas y una zona para aparcamiento, en total unos 5.000 metros cuadrados de superficie… todo ello valorado en unos tres millones de euros. Un dineral.

Con este anuncio, triste para el pueblo costero de Bajamar, se cerraba la larga historia del que fue el motor económico y el impulsor del turismo en Bajamar. Naufraga así el Dios de los mares que dando a la deriva como la maldita Perla Negra. También naufragaron el Hotel Nautilus que se reconvirtió en apartamentos y el Hotel Delfín que se volvió geriátrico para hoy estar cerrado y en banca rota, como no, a la deriva.

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Con la desaparición del hotel Emblema, se llevaron para siempre los recuerdos de las miles de bodas celebradas en sus salones, los multitudinarios banquetes que eran organizados en fin de año, y se fueron también, las mareas de turistas nórdicos, alemanes, belgas, ingleses, daneses e incluso norteamericanos que colapsaban las reservas, hasta el punto de que muchos vecinos hacían también negocio al alquilar habitaciones en sus domicilios privados. La verdad es que la industria del turismo tuvo en este rincón de Bajamar, un pasado glorioso, dejando en la retina de muchos lugareños las imágenes del esplendor de la zona. ¿Y ahora qué?

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Cuando comenzaba la década de los sesenta, Bajamar era tras El Puerto de la Cruz el segundo punto turístico de la isla. El pueblecito costero se convirtió en el lugar de moda de los 60 y 70, incluso se grabaron películas de aquellas que llamamos españoladas, donde se vendían las bondades del turismo español. Todo el mundo quería estar en Puerto de la Cruz y Bajamar. Las pandillas de amigotes bajaban hasta llenar y abarrotar las piscinas naturales, los asientos que entonces eran de madera y las cafeterías y casas de comidas de las que aún hoy alguna aguarda en pie como fiel soldadito de plomo.

 

A final de los años sesenta, llegaba la moda de las cenas y reuniones de matrimonios y amistades que se incorporaban así a las modas que traían las nuevas olas del mar que llegaban del norte de Europa en forma de turistas. Como no, los hoteles Delfín, Nautilus y el mismo Neptuno eran los acogedores anfitriones de las nuevas formas de relacionarse e incorporarnos a las costumbres occidentales.

 

Ahora nadie lo dice ni casi lo recuerda, pero, Bajamar fue declarado como zona de interés turístico nacional e internacional, allá por Abril de 1964, abriéndose, como no, el Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) del Nordeste de la Isla de Tenerife. Éstas y otras decisiones fueron tomadas como no, por los miembros de los ministerios pertinentes de la época con las autoridades canarias, siendo el Neptuno el centro de esas conversaciones y declarándose así mismo como la primera Escuela de Turismo de Canarias.

 

Durante dos décadas el negocio se mantuvo a flote, pero fue a partir de los años 80, con el surgimiento turístico del Sur de la isla como nuevo epicentro, que la zona empezó a entrar en declive.

 

Por la zona comenzaba la construcción de urbanizaciones de casas unifamiliares y apartamentos y los amantes de Bajamar empezaron a tener en la zona sus segundas residencias. Los operadores turísticos comenzaban a vender los parabienes del sur de la isla ya que Bajamar empezaba a haber muchas carencias: carreteras en mal estado, falta de iluminación, falta de aceras, falta de zonas verdes y de ocio, falta de zonas comerciales…

 

Y así fue como los hoteles dejaron de llenarse…

 

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Aún hoy, el abandonado Hall del Hotel Neptuno sigue ofreciendo unas hipnóticas vistas del mar, impresionantes amaneceres se asoman por las estancias ahora vacías.

La situación ahora mismo es de total abandono y deterioro, cristales rotos, basura, muebles quemados, restos de botellón que algunos imprudentes organizan a la sombra del hotel muerto; muebles rotos, restos de revistas turísticas que aún quedan en el silencio de los fantasmas que todavía  pasean por sus salones ya abandonados.

Si hacemos un recorrido por el interior, teniendo muy en cuenta que es peligroso y una imprudencia por la probabilidad de derrumbe, nos encontramos pasillos abarrotados de colchones, viejas toallas, puertas rotas que sollozan entre sueños los viejos recuerdos del esplendor. Donde un día fue la cocina, han desaparecido hasta las cañerías, los azulejos y demás; todo lo que tenía valor ha ido desapareciendo, esfumándose… aunque aún queda algún plato viejo y quemado en algún cajón roto.

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Las habitaciones, parece como si quisieran descolgarse del hotel, desprenderse de los recuerdos, las ventanas tienen mala cara ahora y la enfermedad abarrota el lugar. En pura agonía el Hotel Neptuno se mantiene aún erguido con orgullo, con arañazos en la piel, con huesos rotos y con poli traumatismos que poco a poco lo van metiendo en un sueño final.  Poco a poco va quedando el esqueleto de la Perla Negra con sus recuerdos, con sus fantasmas, con sus historias de amor, con sus historias de desamor… el tiempo, si no lo remedian, nos dejará un náufrago fracasado arrastrándose lentamente por las orillas de Bajamar.

 

 

Modificado por última vez en Domingo, 16 Octubre 2016 07:32