Domingo, 14 Abril 2019 11:28

Gioconda

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Gioconda

 

Sin lugar a dudas, el cuadro de la Monna Lisa, también conocida como la Gioconda, es uno de los retratos más famoso de todo el mundo. Se cuentan por cientos los enigmas que rodean a la que está considerada una de las obras maestras del irrepetible Leonardo Da Vinci. Esta semana he querido recuperar de mi amplia hemeroteca, una entrevista con la escritora e investigadora Dolores García Ruíz, autora de la excelente novela “El secreto de Monna Lisa” y del ensayo “La cara oculta de Da Vinci. Las claves de Monna Lisa”. Con ella descubrimos algunas interesantes claves de la Gioconda.

¿Se sabe con exactitud quién es la mujer retratada en la obra de Leonardo Da Vinci?

- Definitivamente sí, desde el año 2008 cuando fue publicado un descubrimiento que tuvo lugar en la biblioteca de la Universidad de Heidelberg (Alemania). Se trata de una nota al margen escrita a mano en un incunable, concretamente, en un ejemplar de una obra del filósofo romano Cicerón. Esta nota fue realizada por Agostino Vespucci, secretario personal de Maquiavelo y que estuvo cerca de Leonardo entre 1503 y 1507 como escribiente suyo. Esta nota la realiza al hilo de una referencia sobre el pintor griego Apeles, el más famoso de la Antigüedad. En ella dice textualmente: “…Así hizo Leonardo Da Vinci en todas sus pinturas, incluidos el retrato de Lisa de Giocondo...”. Quedando explícito que Da Vinci realizó un retrato a la esposa de Francesco Giocondo, un influyente comerciante de seda, cuya esposa se llamaba Lisa Gherardini. Aún más, la nota está fechada en octubre de 1503, año en el que Leonardo inició en abril la confección del retrato conocido como “Monna Lisa.”

Dicen que en el cuadro de la Gioconda se esconden  claves secretas que darían respuesta a muchos enigmas de Leonardo. ¿Es pretenciosa esta afirmación?

- Efectivamente nos dejó una serie de claves, tal y como trato de demostrar en mi ensayo “La cara oculta de Da Vinci. Las claves de la “Monna Lisa”; pero, al calificarla de secretas, desde mi punto de vista, nos puede hacer pensar o esperar lo que no es. No se trata de ningún secreto esotérico, sino pictórico. Una gran revolución: la imagen en relieve. Leonardo es ante todo un amante de las Matemáticas y, al propio tiempo, un poeta y un gran docente. Las claves se encuentran tanto en el retrato como en su “Tratado de la Pintura”, de tal forma, que sin haber sido “alumno” suyo; es decir, sin haber leído antes sus enseñanzas, los signos que ocultó en las pupilas de la mujer ( una L y una S) y en los ojos del puente (un 72), no nos van a servir para poder contemplar EN RELIEVE la imagen de Lisa Gheradini: este es el gran secreto de Leonardo que sólo brinda a quien haya seguido sus enseñanzas. Además, nos dejó un pequeño autorretrato suyo, oculto y muy discreto, quizá para no desprenderse de su obra más perfecta ni después de su muerte.

Algunos historiadores afirman que la Monna Lisa estaba embarazada en el momento de ser retratada. ¿Es cierto este apunte?

- No estaba embarazada, sino que había dado a luz no hacía mucho tiempo al segundo de sus hijos varones, tras haber perdido anteriormente a una niña. Además, ese mismo año, 1503, los Giocondo se trasladaron a una nueva casa; es posible, que con motivo de estos acontecimientos Francesco Giocondo decidiera homenajear a su esposa con un retrato de manos del mejor artista de su época.

¿En qué estado de conservación se encuentra actualmente la obra pictórica?

- Delicado. El barniz se encuentra agrietado en prácticamente toda la obra y, lo que es peor, una grieta importante amenaza la propia tabla. Hay que tener en cuenta que esta obra ha sufrido muchas peripecias, entre otras, los vapores de los baños que disfrutaba Napoleón en su habitación o el tiempo que estuvo bajo la cama de Vincenzo Perugia, quien la robó en 1911 del Louvre, o los viajes a que fue sometida por el mundo en la década de los años 60 y 70 del pasado siglo XX. Además, el paso del tiempo le ha robado la brillantez de los colores y ha dejado sobre ella una pátina que la oscurece; pero, a pesar de todo, sigue manteniendo su misterio y magnetismo.

¿Qué ha hecho tan famosa esta obra de Leonardo, que haya sido robada en 1911, la enigmática sonrisa de la Gioconda, su mirada “perseguidora”…?

- Es curioso que si nos paramos a pensar encontramos serias dificultades para poder argumentar “racionalmente” qué es lo que la hace única e irresistible, pues existen obras más espectaculares y retratos de damas muchísimo más bellas, y ésta no se caracteriza por su hermosura. Es más, otras pinturas de Leonardo no despiertan esta pasión. Considero que este fenómeno se debe principalmente a no a lo que vemos en el retrato, sino a lo que éste nos transmite. En las otras obras, somos meros espectadores; sin embargo, el retrato de “Monna Lisa” nos implica y provoca en el espectador la sensación de que “hay algo más”, que oculta algo, que viene a ratificar la actitud cómplice de la modelo. Es una provocación a buscar lo que en él se custodia: su testamento vital, el compendio de todo su saber en todas las áreas del conocimiento.

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Sábado, 06 Abril 2019 18:52

La cosa va de mamuts

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La cosa va de mamuts

 

De un tiempo a esta parte, el ser humano vive de espaldas a su propia existencia, o al menos no muestra claro interés por averiguar, tal y como ocurría décadas y siglos atrás, quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Y así, con estos andares cargados de soberbia y mucho desinterés, nuestra especie está inmersa en averiguaciones referidas a vidas inteligentes de carácter extraterrestre, la creación de tecnología humanizada y lo que personalmente me parece una ligera aberración, revivir a especies ya extintas, completamente desaparecidas.

Y es aquí donde de forma abrupta entra en escena un esqueleto con pretensiones de reencarnarse para deleite de propios y extraños. El gran elefante prehistórico conocido como mamut, ocupa el centro de la tarima para ser clonado entre luces y taquígrafos. Pero vamos a acotar un poco más este hito de la ciencia. Estaríamos hablando del mamut lanudo (Mammuthus primigenius), un mamífero que se extinguió hace aproximadamente 10.000 años, aunque esta cifra varía mucho en función de la zona geográfica en la que habitaron, y en torno al cual varios grupos de científicos trabajan desde hace un buen puñado de años para traerle nuevamente a la vida como si de una especie de Frankenstein se tratase. Es el la Universidad de Kinda, en Osaka (Japón) donde han logrado señales de actividad biológica al trasplantar núcleos celulares de tejidos de este desaparecido animal en ovocitos de ratones.

El protagonista es una cría de mamut a la que se conoce con el nombre Yuka, y que según cuentan los mentideros científicos, es muy probable que muriera hace 28.000 años  atacada por felinos y destripada en gran parte por seres humanos. Si es posible realizar esta serie de experimentaciones con Yuka, es debido a que sus restos se han conservado congelados en el permafrost siberiano, en una zona muy próxima a las costas del océano Ártico. Está claro que los trabajos con ratones de laboratorio son un necesario paso previo para que finalmente se pueda “resucitar” a esta especie extinta utilizando como base una especie actual de elefante.

Para aquellos que tenemos una edad que ni para arriba ni para abajo, la idea de poder ver vivo a ese enorme bicho lanudo que aparecía en cromos y en las ilustraciones de los libros de ciencia, es algo que se aproxima a la ficción y lo monstruoso, porque nadie podrá negarme que todo esto tiene un tufillo a Dios que no logro desvanecer. Revivir a muertos siempre ha estado ligado a la nigromancia, a poderes del inframundo, a facultades propias del mismísimo anticristo. Es sabido que cuando el demonio se viste con bata blanca, nadie sospecha del rabo que le asoma, y ¡que caray!, la ciencia lo permite todo siempre y cuando sea cosa de ella, de la impertérrita y hermética ciencia.

Se abre la veda para un futuro parque jurásico en el que la estrella posiblemente será el mamut resucitado, pero en el que podría encajar perfectamente algún otro mamut de dos patas, o piernas para no ofender. Y así, una vez atravesemos los pórticos del temático parque, nos encontraremos con el área de los ufólogos cansinos, en el que cómodamente estará desayunando Jacques Vallée junto a Fabio Zerpa y Sixto Paz. Un poco más allá, pasando un puñado de palmeras, nos abordará un grupo de macacos facultados para ver lucecitas populares y descifrar señales alienígenas. Y antes de acceder a la sala de nuestro mamut estrella, a modo de teloneros, seremos recibidos por lame bolas y pelotillas de lo insólito, que nos obsequiaran con algún producto de su nativa tierra y buscará la foto que le acredite como especie en extinción recientemente resucitada por algún incauto contador de historietas.

Tiempo al tiempo. Empezaremos con un mamut, y cuando queramos darnos cuenta, habremos resucitado a un Jesucristo pregonero de la nueva Era Aquarius, a un Leonardo da Vinci pidiendo a gritos que le devuelva a la Mona Lisa, y a Paco Padrón acudiendo a la Playa de la Tejita para ser nuevamente abducido. ¡Ay mi cabeza!, puerta que se abre, ni el tal San Pedro es capaz de cerrarla.

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Domingo, 31 Marzo 2019 11:23

Barcos entre nieblas

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Barcos entre nieblas

Forma parte de nuestra condición de seres humanos, tener reservado en nuestro cerebro un rinconcito para esconder nuestros miedos, aquellas cosas y situaciones que cultivadas muchas de ellas desde pequeños, intentamos cubrir de sombras y ponerlas en el inalcanzable olvido. Y no somos pocos los que desde niños hemos escuchado alguna que otra historia entre cuyos ingredientes encontramos un barco fantasma. Pero al margen de las historias para asustar a infantes, ¿Cuánto hay de cierto en ellas?, ¿Existen realmente los llamados barcos fantasma?

Se denominan así, en la ficción, a aquellos navíos que están tripulados por fantasmas. También se puede utilizar este término para referirse a un barco real que ha sido avistado a la deriva y sin la tripulación a bordo. Y entre las magistrales leyendas fruto de la mente de algún atormentado autor, y las apariciones reales y palpables, encontramos una lista interminable de barcos que llevan adosados en la proa el rótulo de navío errante o fantasma. Y en este brotar de ficción encontramos a un grupo de pescadores que a bordo de un pequeño barco de color verde y rojo, tras abandonar el espeso banco de niebla que cubre esas latitudes de los mares del norte, se topan casi de frente con un enorme buque de carga con bandera chipriota. Su aspecto es dantesco, con parte de su estructura superior carcomida por el imparable óxido. Su nombre, Colapsus V, y en lo alto, en la agrietada cubierta, ni una sola persona que otorgue movimiento a la silenciosa escena. Aquellos marineros se quedaron inmóviles, sin mediar palabra, hasta que el más viejo de ellos con la voz quebradiza exclamó: -¡es imposible!, ¡no puede ser verdad!- Aquel buque mercante se había hundido treinta y seis años antes frente a las costas de Sudáfrica, muriendo en su interior 23 personas.

Simplemente ficción fruto de la a veces volátil mente de este que ahora escribe, pero apuntando hacia el rigor y los hechos históricos, nada alejada de la realidad. Conozcamos algunos casos concretos. Uno de los barcos fantasma más famosos a nivel mundial es el Mary Celeste, primigeniamente bautizado con el nombre de Amazon, un bergantín de 31 metros de eslora que precedido por algunas desventuras, el 4 de diciembre de 1872 es encontrado a la deriva cerca de las islas Azores por otro barco. Al subir a la cubierta del Mary Celeste, no encontraron a ninguno de sus diez ocupantes, pero en los estantes permanecía toda la ropa ordenada en sus cajones, y el diario de navegación en el que no se reseñaba ningún acontecimiento importante. El último apunte estaba datado el 24 de noviembre y simplemente decía que el tiempo estaba revuelto. Es interesante apuntar que en el barco faltaban además de todos sus ocupantes, los botes salvavidas, el sextante, el cronómetro y la bitácora. ¿Dónde estaban los integrantes de la tripulación?, ¿Y la hija y esposa del capitán que también viajaban en el Mary Celeste?

Pero si hay un barco fantasma de leyenda, sin lugar a dudas ese es el Holandés Errante, inspirador de alguna que otra película y serie de televisión. Según la tradición marinera, es un barco que no pudo regresar a puerto a causa de una enorme tormenta, condenado a vagar por los océanos del mundo durante siglos. Cuentan que en ocasiones es visto por la tripulación de otros barcos desde la distancia, mostrando un aspecto espectral y cuando alguno de estos barcos pretende acercarse, el navío fantasma se desvanece entre la densa niebla. ¿Tiene algún fundamento la leyenda del Holandés Errante? El origen de esta historia parte de un capitán holandés llamado Willen van der Decken. Cuentan que hizo un pacto con el mismísimo diablo para que le permitiera surcar todos los mares superando cualquier reto natural que Dios quisiera ponerle. Pero he aquí que Dios se entera de este pacto y castiga al capitán holandés a vagar por los océanos eternamente, sin rumbo y si acercarse a tierra. A raíz de este hecho, pasa a conocerse con el nombre del Holandés Errante. Sin lugar a dudas se trata de una historia con claro trasfondo moralizador y religioso; aquel que tenga la osadía de acercarse al mal y retar a Dios, se verá juzgado por el Poder Divino, ejecutado por un Dios castigador y poco redentor.

Sigamos nuestra ruta Plus Ultra a través de los océanos. Pero ahora permítame que subamos a algunos barcos en busca de pasajeros misteriosos. Subimos a la cubierta en busca de fenómenos extraños. Y la primera parada de nuestra particular pesquisa la hacemos a bordo del Queen Mary, el primero de la saga construido en 1937. Al adentrarnos por sus interminables pasillos y estancias, nos topamos con historias y testimonios algunos de ellos realmente inquietantes. El 10 de julio de 1966, John Pedder, mientras realizaba tareas de mantenimiento en la sala de máquinas, es aplastado en un accidente por la puerta número 13 de esta sala. A raíz de este luctuoso hecho, surgen no pocos testimonios de personas que afirman ver vagar por los pasillos de la sala de máquinas la figura espectral de un joven que al llegar a la puerta número trece se desvanece en ella. Los relatos se suceden entre miembros de la vigilancia y personal del barco, quienes describen como en ocasiones las constantes apariciones vienen acompañadas por ruidos metálicos de sonora brusquedad. Pero en el Queen Mary I el misterio no se hace esquivo; llantos de proveniencia incierta en la guardería infantil de tercera clase, figuras espectrales que se pasean por los pasillos de primera clase y por el Salón de la Reina, marcas de agua en la piscina cuando ésta estaba sin una sola persona en su interior, incluso escuchándose sonido de chapoteos que brotan entre el silencio de la solitaria estancia. Estas son a grandes trazos algunas historias que se cuentan, sin duda alguna alimentadas por las diversas muertes, naturales unas, sospechosas otras, que se sucedieron mientras estuvo en activo antes de que el 9 de diciembre de 1967 cruzara el Atlántico por última vez.

Subimos al UB-65, un submarino alemán que estuvo en servicio durante la Primera Guerra Mundial y que ya antes de abandonar los astilleros, se vio envuelto en la desgracia al morir un trabajador aplastado por una viga. Durante las pruebas iniciales de navegación, tres de sus tripulantes murieron asfixiados al llenarse de gases nocivos la sala de máquinas. En el momento de realizar su primera inmersión, el marinero que realizaba la revisión de la escotilla inexplicablemente se lanza al  agua y es arrollado por el remolino del submarino. Una vez iniciada la maniobra de inmersión, el capitán da la orden de estabilizar a los diez metros de profundidad, pero el submarino no responde y choca contra el fondo, permaneciendo allí durante horas hasta que de forma repentina vuelve a responder a los controles y asciende a la superficie. Tras estos hechos, fue revisado y dado por apto para su utilización. En el instante en el que fue armado, la cabeza de uno de los torpedos estalló y mató a nueve personas. A estas desgracias encadenadas debemos sumar la muerte del capitán, suicidios, apariciones espectrales de algunos antiguos tripulantes. Fue tanto el pánico que se apoderó de los tripulantes del submarino, que solicitaron a un sacerdote un exorcismo. El 10 de julio de 1918, fue destruido por un submarino norteamericano.

El S.S. American Star, buque que tuve la oportunidad de conocer desde muy cerca, es otro barco rodeado por las nieblas del misterio. El SS América fue considerado uno de los más lujosos trasatlánticos norteamericanos, construido en 1940. Durante su vida, hizo el deleite de sus pasajeros hasta que el 15 de enero de 1994 se vio envuelto en una fuerte tormenta en aguas de las Islas Canarias cuando era remolcado por un barco ruso, y cuando ya tenía sus hélices desmontadas. El remolcador no pudo aguantar el lastre del gran buque y tuvo que cortar el cable que les unía dejándolo a la deriva. Tres días después, el SS American Star encalla en la playa de Garcey, en el municipio de Pájara, en la isla de Fuerteventura. Fue en el mes de mayo de 1995, prácticamente año y medio después, cuando estuve por primera vez frente al gran trasatlántico mientras realizaba maniobras militares en una playa justo frente a él. Una mole impresionante partida justo por la mitad por el golpear de las olas y no demasiado alejado de la costa. Durante nueve días tuvimos que codearnos con el barco, realizando maniobras de tiro, algunos contra él, y escuchando algunas de las historias que ya por entonces empezaban a pulular entre los mandos militares. Sombras que se desdibujaban por la quebradiza e inclinada cubierta, sonidos estridentes provenientes desde su interior, gritos de aquellos que perdieron su vida en aquel lugar… Lo cierto es que en los años sucesivos al accidente durante los saqueos por parte de visitantes y vecinos de la zona, algunos murieron al acercarse al barco. Unos fallecieron en el intento de saqueo submarino de la parte hundida y otros a causa de los fuertes remolinos mientras intentaban ascender a la parte que hace algunos años aún permanecía encallada en la superficie. Hoy ya no lo vemos, reposa en el fondo del Océano Atlántico, frente a las costas insulares.

Ya sean historias para no dormir, leyendas infladas por narradores anónimos o cuentos chinescos, lo cierto es que cuando subimos a un gran navío y nos adentramos por sus lujosos y estrechos pasillos, la imaginación se nos dispara y se alía con la realidad. Yo por si acaso, pasaré gran parte de la jornada asomado a la borda, allí donde quizá alguien pueda escuchar mi llamada a través de los siglos, agazapada tras las oscuras nieblas del océano.

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Domingo, 24 Marzo 2019 13:15

BRUJAS EN CANARIAS

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Brujas en Canarias

 

La brujería en Canarias está impregnada en el ADN de sus habitantes. Como premisa, me gustaría indicar que los conceptos referidos a estas mujeres, difieren en mucho con lo que se entiende por brujería en el territorio continental, estando más próximas en las islas a prácticas curanderas y rezados, que a conjuros y maldiciones tal y como nos ha llegado a través de la literatura europea. Las islas siempre han estado impregnadas de un legado multicultural, bañadas por las corrientes llegadas desde el continente africano, americano y por supuesto, europeo. En este interesante crisol es donde se ha ido forjando la identidad propia de la brujería en las islas, provista de sus peculiaridades y forma de expresarse.

La Inquisición estuvo presente en Canarias durante poco más de tres siglos (1506-1820), aunque de forma más laxa que en el resto de Europa. La mayor parte de personas procesadas por los inquisidores, al contrario de la creencia popular, fueron varones a los que se les acusaba de bígamos, practicar el Islam, protestantismo, judaísmo…  Pero si hay un delito que ataña a la mujer, ese es el de la superstición. Las curaciones, sahumerios, conjuros, calderos con sustancias indeterminadas y hierbajos, velas, y un largo etcétera, eran los ingredientes a tener en cuenta cuando una mujer era acusada de superstición, hechicería / brujería.

No son pocas las historias sobre brujas que se recogen en diferentes puntos de las islas. En Tenerife se extienden a lo largo y ancho del Macizo de Anaga, así como en muchos pueblos del norte y sur de las islas. En El Hierro y La Gomera, debido principalmente al aislamiento en el que se han visto envueltas durante décadas, la sombra de la brujería se mantuvo –y mantiene- de forma especialmente acentuada, pudiendo encontrar llamativos testimonios que recogen los quehaceres de estas respetadas y temidas mujeres. En La isla de La Palma, la fama de algunas mujeres consideras brujas, llegó más allá de la propia isla. En la isla de Gran Canaria, lugares como el municipio de Telde, denominado durante muchos años –aunque no gusta a los lugareños- como Ciudad de Brujas, o la conocida Finca de Osorio en el municipio de Teror, en el que los fenómenos extraños y relatos de brujas han permitido que se le conozca como el bosque encantado… Fuerteventura y Lanzarote, inspirando esta última la exitosa novela “Mararía”, del escritor Rafael Arozarena, en la que una mujer es acusada de bruja y se narran muchas de sus actividades.

Pero lo más llamativo de las prácticas brujeriles sea quizá la facultad que estas mujeres, y siempre según la tradición oral, tenían para transformarse en animal, con el fin de asustar al caminante y provocarle miedo. El abanico de posibilidades no es pequeño, pudiendo encontrar relatos en los que se habla de brujas convertidas en gatos, cerdos, burras, cabras o camellos, y otros menos comunes como perenquenes, cucarachas, corujas y gallinas. ¿De verdad han calado estas historias en el ADN del pueblo canario?

Especialmente en los núcleos poblacionales menos urbanitas o aislados es donde se acentúa la creencia sobre que las brujas tienen capacidad para transformarse en animal. Hay lugares en los que incluso en la actualidad, se señalan casas en las que vivió una bruja, y se acompaña de una historia protagonizada por ella. No es menos llamativo que por lo general, estos relatos en los que la bruja se convierte, lo hace con la única motivación de la burla y causar el miedo en la víctima. Evidentemente este tipo de sucesos de difícil explicación, quedan sustentados por la narración de los testigos, que en la mayoría de los casos sufre un ataque de sugestión al verse envuelto en la oscuridad, ruido, sombras de la calle o los caminos, etc. El paso de los años hace el resto del trabajo, desvirtuando la narración con añadidos exagerados y cada vez menos creíbles. Pero lo importante de estos relatos es que por muchos años que pasen, y por mucho que el manto del raciocinio y la tecnología nos haya invadido, se les sigue dando total solvencia.

Me contaba doña Herminia en su casa de Tacoronte, como estando ella de pequeña en el chiquero con los cochinos, escuchó una risas en las parte de atrás, donde guardaban las herramientas y los sacos. Se acercó al muro que separaba a los cerdos de esa parte del chamizo, y vio a una mujer vieja con pañuelo negro en la cabeza, que estaba haciendo pis. Se volvió para atrás para que la vieja no la viese, cuando… -“Uno de los cochinos se puso a dos patas y en sus ojos yo vi la mirada de una mujer, no de un animal”-. Se echó a correr hasta su casa, que estaba junto a las porquerizas, cuando tras de ella salieron corriendo todos los cochinos… -“No se podían salir de allí, porque el muro era de más de un metro de alto y la puerta la tenía cerrada, yo no la había abierto todavía”-. Cuando contó a su madre y a su tía lo que había pasado, enseguida se dieron cuenta de que aquello era cosa de brujas, o al menos así lo recuerda esta mujer.

Recoge Domingo García Barbuzano en su interesante libro “La brujería en Canarias”, algunas llamativas historias de metamorfosis entre brujas. Siempre me ha llamado la atención una en la que los cerdos [cochinos] vuelven a ser protagonistas. En el relato que Barbuzano llama “Los cochinos embrujados”, una de sus informantes natural de Icod de Los Vinos, en Tenerife, cuenta como en tiempos de Navidad, se aparece en el camino una cerda y sus crías a dos hermanos de familia pobre. Después de mirar a todas partes por si aquellos animales tuvieran dueño, y al ver que no había nadie, metieron a los cerdos en un saco y siguieron su camino. Los muchachos decidieron cambiar a uno de esos lechones por vino en la venta cercana, y asegurarse una de las mejores cenas navideñas de su vida. Llegaron a la venta, y dejando el saco en la entrada, explicaron el trato a la ventera, quien les dejó tres garrafas de buen vino. Pero ocurrió que cuando uno de los hermanos fue a sacar uno de los lechones del saco, vio como el saco aún estando cerrado, ya no tenía nada dentro. Con la sorpresa del otro muchacho, y la duda de la ventera por si querían estafarla, se escucharon de repente las voces de cinco mujeres que desde lo alto de un muro les decían: -“¡Ah cachos de bobos!, mira que cargar desde tan lejos a cinco lechonas como nosotras; gracias por la montada que bien falta nos hacía”-.

Así fue como los presentes aseveraron que aquello había sido cosa de brujas, acabando el mal trago cuando uno de los chicos hizo con sus dedos la señal de la cruz, espantando a las gorrinas brujas.

(De mi libro “Animales insólitos y mágicos de Canarias)

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Sábado, 16 Marzo 2019 23:48

El tren de las almas

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El tren de las almas

TrenAlmas PortEsta semana nos subimos al TREN DE LAS ALMAS, convencidos de que cuando el vapor empiece a teñir el negro de la noche, y el hierro contra el hierro empiece a circular, no tendremos el valor de mirar hacia atrás. . . lo que aquí dejemos, aquí quedará. Aunque suelo realizar este tipo de viajes en solitario, de forma excepcional he querido acompañarme por una de las mejores creadoras y contadoras de historias que hay en España. En este insólito viaje estaré acompañado por la escritora y periodista, Mado Martínez. Sentado en mi vagón, mirando desde el toqueteado ventanal habitado por una jauría de variopinto ADN de largo recorrido, la veo llegar al andén. Me llama poderosamente la atención, ver que mi acompañante en este viaje no viene provista de ningún tipo de equipaje, ni una mísera bolsa de plástico, ni un abrigo… Mado Martínez se sube a este tren sin ataduras, sin lastres.

Un tren, la oscuridad de la noche y el misterio entre raíles… ¿una bomba explosiva, literariamente hablando?

- No hay mejor forma de definirlo, es una bomba literaria, porque es el tren dentro del género fantástico, y es un tren de las almas y es un tren lleno de ambientación, de intriga […] Este es un tren especial, es una idea muy original, porque es un tren fantasma, es un tren de las almas, es un tren que navega en el género fantástico, en esos ambiente de brumas, de lo sobrenatural, donde al final el mayor de todos los fantasmas es uno mismo.

¿Cuánto hay de realidad y cuanto de ficción en este Tren de las almas?

TrenAlmas2- […] Soy una persona a la que le encanta escuchar a la gente, escuchar historias, que hace kilómetros y kilómetros por el mundo, y puedo quedarme una noche entera escuchando a una persona hablar… […] En “El tren de las Almas” hay historias basadas en otras historias reales, por supuesto, en historias de trenes fantasmas, en historias de cuando llegó el tren por primera vez a la península, de lo que pensaba la gente, del miedo que la gente le tenía al tren, era un miedo real, pensaban que la maquinaria se engrasaba con grasa de bebés. Pero también era un miedo y una histeria colectiva dentro de la comunidad científica que alertaba contra los posibles peligros de viajar en tren, en ese ingenio mecánico. Siempre hay realidad y siempre hay ficción, y también hay una cosa que se llama la vida misma. Vas cogiendo una serie de experiencias, y a base de escuchar a otras personas, lo que hago en “El tren de las almas” es darles voces. Yo a parte de filóloga, soy antropóloga, me encanta estudiar las culturas, las sociedades, la humanidad, y una de mis grandes pasiones es la psicología, y me encanta hacer historias de personajes. Me encanta ambientar al personaje. Y ahí es donde yo creo que siempre hay mezcla de ficción y realidad, y por supuesto un espejo, en el que el lector puede mirarse, porque al final los personajes que van dentro del tren de las almas, están mirando al monstruo de su espejo, que es lo que pone los pelos de punta y sobrecoge en esta historia.

¿La realidad supera la ficción?

- Yo creo que la realidad siempre supera la ficción, pero necesitamos la ficción para poder hacer catarsis y poder asumir esas realidades. Para poder explorar esas dimensiones humanas dentro de nosotros mismos […]

Las vías del tren, funesto escenario en el que muchas personas deciden acabar con su vida. ¿Por qué crees que ocurre esto?

TrenAlmas3- Las vías del tren yo creo que tienen algo mágico, porque realmente para nosotros el tren es un medio de transporte sumamente romántico. Ya en el siglo XIX era una maquinaria muy viva, con esos vapores, esos estertores, ese alimento orgánico en las entrañas, ese carbón. Siempre digo que a muchos nos da por las vías del tren, pero a nadie le da por pasear por una pista de aterrizaje, ni por una autovía, no nos parece que tenga nada de romántico ni de particular. Pero quién no ha hecho eso de ir a la vía del tren, poner una moneda, esperando que pase la maquinaria, o pegar el oído a la vía a ver si está cerca o lejos, todo eso que hacíamos de pequeños en la estación de nuestros pueblos. […] Tristemente es un lugar en que muchas personas acuden a quitarse la vida cuando se cansan de vivir. Historias que se acaban repitiendo, y que acaban marcando la historia de los lugares y de los pueblos.

¿Es cierto que en otros tiempos se engrasaba la maquinaria del ferrocarril con las mantecas de niños, con las grasas de los pequeños/as? ¿De dónde proviene esa leyenda que he podido escuchar en algunas ocasiones?

- Es absolutamente cierto que en otros tiempos, cuando el ferrocarril llegó a la península, se hizo el primer trayecto de Barcelona a Mataró y la gente pensaba que lubricaban la maquinaria con grasa de bebés. En el siglo XIX, existía la creencia popular de que para que los molinos, las carretas, y máquinas a vapor funcionaran correctamente, había que engrasarlos muy bien, y que la mejor grasa era la humana. ¡Sí, la humana!, porque era menos densa, más blanda. Además también existía la creencia bastante siniestra de que la grasa humana tenía asombrosas propiedades curativas, de hecho hay un museo de Farmacia en Alemania, donde hay unos tarros del siglo XVI y XVII donde pone “grasa humana”. Son tarros reales y auténticos, y además en España, por desgracia, tenemos la figura de Manuel Blanco Romasanta, apodado el Hombre Lobo de Allariz, que al parecer se dedicaba a comerciar con la grasa humana […] Por eso pensaba la gente que engrasaban la maquinaria con la grasa de bebé. De hecho hubo una extraña coincidencia durante las obras de construcción del ferrocarril; desparecieron algunos niños, y los capitalinos quisieron ver en esas desapariciones de niños una confirmación de sus sospechas, de que se los estaban quitando para sacarles la grasa. De hecho hubo amotinamientos en la construcción del primer ferrocarril que llegó a la península.

¿Cómo fueron interpretados o recibidos los primeros trenes que llegaron a España en el siglo XIX?

- Los primeros trenes que llegaron a la península en el siglo XIX, fueron recibidos con ciertas reticencias, no solo por todo lo que hemos hablado antes, sino que además había mucho miedo. La gente pensaba que eso era un ingenio del demonio, y que iba a quemar los campos, a arrasar las cosechas de maíz con esas chispas. La gente pensaba que se te iba a mover el cerebro. Los médicos alertaban contra los abortos, y decían que una mujer podía abortar por viajar a 32 km/h. Aquello era una cosa vertiginosa en 1832. La Sociedad Médica de Lyon alertaba contra los peligros de viajar en tren, las crisis nerviosas, las enfermedades respiratorias que uno podía desarrollar por viajar en tren. Pero es que en 1862 la revista médica The Lancet, la más prestigiosa del mundo en este ámbito, publicaba una serie de artículos titulados “Los peligros de viajar en tren”, donde alertaba de los peligros que podía tener para la salud.

Hablemos de tu novela, “El Tren de las almas”. Un grupo de amigos, una estación verdaderamente siniestra, y la creencia de una leyenda que se hace realidad. ¿Has tenido que “subirte” a ese tren para escribir este magnífico libro?

Mado Martínez- He tenido que subirme al tren de las almas para escribir esta historia. […] Cada vez que escribo una novela, es como si estuviera viendo la mejor serie del mundo, y en realidad lo que hago es meterme en la historia, viajar, estar ahí, ser esos personajes, ser todo su dolor, todos sus miedos, pasar por todo lo que han pasado, ser testigo de sus cargas, de sus problemas, de esos niños rotos, toda esa carga dramática, toda esa historia, todo ese terror psicológico, todo eso va dentro de mí. Al releerlo, vuelvo a sentirme afectada.

¿Es una novela de terror psicológico?

- Absolutamente. Es una novela de género fantástico, pero es una novela de terror psicológico, de terror íntimo y emocional […]

¿Por qué has escogido el tren como hilo conductor de tu novela?

- No hacía más que ver un tren en mi mente, una y otra vez, era como una obsesión, y me decía, tengo que escribir una historia dentro de un tren.

El tren de las almas me escogió a mí para contar su historia, y por eso yo creo que vivo las historias así, porque empiezo a escribir y nunca sé cómo va a ser el trayecto, lo voy viviendo, todo a cada segundo, me voy encontrando con lo que se van encontrando los personajes, lo voy viviendo en primera línea con ellos, voy llegando a dónde ellos llegan y voy descubriendo esos giros inesperados, y ese final apoteósico del tren de las almas, que a mí me dejó temblando… realmente es estremecedor.

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Si desea acceder a la entrevista íntegra, realizada en mi programa de radio Angulo 13, puede escucharla a través del siguiente link: https://www.ivoox.com/31795853

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Viernes, 08 Marzo 2019 16:57

Una mirada hacia el 11-M

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Una mirada hacia el 11-M

Se hace necesario a la par que inevitable, recurrir a la efeméride aunque esté teñida del oscuro y pestilente olor a muerte. Todavía con las secuelas producidas por los atentados contra las Torres Gemelas y otros intereses norteamericanos, el 11 de marzo del año 2004 el dolor volvió a golpear de forma violenta y directa sobre el eje emocional de la población cuando el terrorismo yihadista activó una serie de atentados contra cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid, convirtiéndose así, en el mayor atentado terrorista en suelo europeo. También fue un 11 de marzo, concretamente del año 2011 cuando se generó frente a las costas de Japón uno de los tsunamis más destructivos que se recuerdan. Sin duda alguna la coincidencia de fechas no es más que una mera casualidad que muchos han querido relacionar con numerología condicionada, y frenéticas conspiraciones gubernamentales. La tragedia no solo viene precedida por funestas cifras de víctimas y daños sino que a modo de rémora, se le adosan infinidad de cuentos chinos y majaderas historias… ¿o no siempre es así? Hagamos un poco de historia y fijemos nuestra atención en ambos acontecimientos.

El 11 de marzo de 2004, justo cuando el reloj del andén de la Estación de Atocha marcaba las 7:37, se producen las primeras explosiones de forma escalonada. Un total de tres bombas detonan en el tren 21431. Un minuto después, dos bombas explotan en el tren 21435 en la estación de El Pozo del tío Raimundo. A esa misma hora, 7:38, otra bomba hace explosión en el tren 21713 cuando estaba en la estación de Santa Eugenia, y a las 7:39, cuatro bombas explotan en el tren 17305 cuando pasaba a la altura de la madrileña calle de Téllez, a unos 500 metros aproximadamente antes de hacer su entrada en la estación de Atocha. Aunque en un principio los atentados apuntaban hacia ETA, es Al Qaeda quien reivindica la autoría de la masacre. Fallecen un total de 191 personas y 1858 resultan heridas.

El día 11 de marzo de 2011 regresa la tragedia, pero en esta ocasión de la mano de la propia naturaleza en forma de terremoto y posterior tsunami. Eran las 14:46 hora local, cuando el suelo tembló de forma brusca marcando un registro de 9 grados en la escala de Richter. Durante 6 minutos el temblor se mantuvo de forma constante, lo que provocó que se estableciera una alerta por tsunami para la costa pacífica de Japón y otros países de la costa oeste del continente americano, Australia, Rusia, Filipinas, Indonesia y gran parte de las islas del Pacífico. Una ola de aproximadamente 10 metros de altura, limpió literalmente la costa este de Japón dejando a su paso conjuntamente con las víctimas directas del terremoto, un total de 15845 fallecidos, 5893 heridos y 3380 personas desaparecidas. A este hecho tenemos que sumar la crisis nuclear que se generó en la Central de Fukushima, en la de Onagawa y en la de Tokai tras abrirse diversas fracturas en sus instalaciones.

Como he comentado al comienzo de este artículo, al margen de las teorías oficiales relacionadas con estos hechos, surgen desde el plano conspiranoico -ámbito que por otra parte afrontamos en esta serie dominical-  las más variopintas hipótesis e historias. Las teorías de la conspiración del 11M recogen algunas hipótesis avaladas por diversos medios de comunicación, entre los que se encuentran algunos de los más importantes del país. Estos medios y periodistas cuestionan la instrucción del sumario y el desarrollo del primer juicio de los atentados, además de poner en duda muchas de las cosas que se han dado por sentadas. Entre estas anomalías destacan de sobremanera las siguientes: los indicios hacen pensar que Al Qaeda no tuvo implicación en los atentados. El explosivo utilizado no fue Goma2 ECO tal y como se hizo público. Lo que se utilizó en los atentados fue explosivo militar, por lo que no se entiende que utilizaran 12 mochilas. Dudas notorias sobre algunas pruebas que de forma providencial apuntaban hacia la posibilidad islamista, como la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas. El número de tarjetas SIM no se corresponde con el número de mochilas, a lo que además debemos sumar el hecho de que los teléfono supuestamente utilizados para detonar las mochilas, no tienen alcance suficiente para este fin. Los números de móviles y mochilas no cuadran porque según estas sorprendentes hipótesis, no tuvieron nada que ver con los atentados. Existen enormes vacíos argumentales en el sumario sobre cómo fueron transportados los explosivos desde Asturias hasta Madrid. Existen pruebas que permiten dudar que los muertos del piso de Leganés -supuestos terroristas implicados en los atentados-  fueran quienes oficialmente son. Pruebas destruidas y desaparecidas, desapareciendo incluso los restos de los vagones y que ahora, tras muchas investigaciones no oficiales, empiezan a descubrirse. ¿Hacia dónde apuntan estas hipótesis? Apuntan a una clara implicación del gobierno Español en los atentados con fines político-estratégicos. ¿Es realmente posible algo así? No seré yo quién de respuesta.

En relación con lo acontecido en Japón el 11 de marzo de 2011, también han surgido muchas y diversas hipótesis conspiranoicas, planteamientos que apuntan a la posibilidad de que los terremotos hayan podido ser producidos directamente por la mano de hombre.

Hace ya unos años, en esta misma página dominical, apuntábamos hacia esa posibilidad cuando hablábamos sobre el proyecto HAARP. Formaría parte de una guerra secreta o marco geoestratégico oculto en el que los gobiernos más poderosos del planeta tendría en su poder las herramientas necesarias para controlar el clima y poder activar fenómenos meteorológicos adversos tales como tornados, huracanes o producir movimientos tectónicos. No en vano, el periodista norteamericano afincado en Japón, Benjamín Fulford, habla sobre la amenaza que EE.UU. envió a Japón para que se sometiera a las presiones financieras de Wall Street. Estas amenazas apuntaban el ataque al país nipón a través de grandes terremotos.

¡Hombres provocando terremotos como arma de combate! Parece un argumento propio de Steven Spielberg, pero existen testimonios de políticos japoneses que confirman este hecho. Sea cierto o no, de lo que no cabe duda es que cualquier desastre con alcance global está sujeto a los postulados más dispares, y por qué no decirlo, disparatados. Este es el caldo de cultivo en el que los milenaristas exponen la inminente transformación del planeta, la llegada de una nueva etapa apocalíptica que viene precedida por el cambio climático y marcada por los hilos del poder.

Cuadro


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Domingo, 03 Marzo 2019 11:55

Tumbas violadas

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Tumbas violadas

Una de las imágenes icónicas dentro del mundo de los enigmas, del interés por lo oculto y misterioso, es sin duda alguna la de un cementerio. El escenario de un buen número de nichos y lápidas a ser posible en mal estado de conservación, la niebla a ras de suelo y la noche apoderándose de los blancos muros, hacen buena cualquier historia firmada por Stephen King o por Óscar Wilde. Y si resulta inquietante este lugar, mucho más lo son aquellas personas que amparadas en las sombras de la oscuridad, se pasean por sus estrechos pasillos rodeados de cipreses con la intención de acercarse hasta una de las lápidas y a golpe de martillo y palanca, abrir el depósito funerario y hacerse con parte o todo el contenido de su interior. Desde tiempos pretéritos han existido los profanadores de cementerios, individuos que movidos por diferentes motivos, saltan los muros y usurpa aquello que evidentemente no les pertenece.

¿Qué es una profanación? Si atendemos al significado que recoge la Real Academia de la Lengua, encontramos que un profanador es aquel que trata una cosa sagrada sin el debido respeto. Deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables. Siendo más directos en la intención de este artículo, podemos señalar que un profanador de tumbas es aquella persona que traspasa los muros del cementerio con clara intención de manipular, romper o robar, parte del material que se encuentra en su interior, cosas tales como lápidas, nichos, cruces, y otras señas identificativas de la Fe. El acto de profanación no siempre culmina con la expoliación de los restos humanos que se encuentran en el interior de estos enterramientos, pudiendo en muchas ocasiones quedar en un cúmulo de destrozos o sustracción del material que conforma el nicho.

Lo que me ha dado pie para escribir estas líneas ha sido el caso de un vecino del municipio de Güímar, Tenerife,  al que un individuo colocó en la puerta de su casa una gran cruz de piedra y parte de la lápida, tras haberla sustraído del cementerio municipal de la localidad. Fermín Rosa Prieto, vecino de Güímar, quedó sorprendido cuando al salir de su casa se topó de frente con una gran cruz de piedra adosada a su base en la que aparece la siguiente inscripción: “Domingo Rodríguez García”, fallecido el 3 de septiembre de 1950 a los 29 años. D.E.P.”. Junto a la siniestra estampa de la cruz en la puerta de su casa, unas velas encendidas.

Hablando con Fermín sobre quién pudo haber colocado esos objetos en su propiedad, apunta a un vecino concreto que, por disputas sobre unas lindes, lleva más de dos décadas haciéndole la vida imposible, aunque en esta ocasión parece a las claras que el individuo señalado, y siempre bajo la presunción de inocencia, ha incurrido en clara amenaza. Al margen de la correspondiente denuncia interpuesta en la policía local, lo que resulta llamativo es la facilidad que hay para entrar en un espacio municipal como es el cementerio y que una o varias personas puedan sustraer de su interior aquello que consideren oportuno. Sorprende ver como la corporación municipal puso en práctica grandes dosis de pasividad ante un hecho como éste.

Muchos son y han sido los motivos por los que una persona asalta un cementerio. Hubo una época en la que la figura de los resurreccionistas cobró especial protagonismo; personas que se introducían en los cementerios, pala en mano y dispuestos a extraer del ataúd el cuerpo que lo ocupaba. Era una forma de ganarse la vida, llevando clandestinamente los cadáveres hasta el laboratorio de alguna facultad de medicina o comprador particular que lo sometía a la experimentación. Fue una práctica muy extendida, especialmente en Inglaterra, hasta tal punto, que llegó a desarrollarse un amplio abanico de ingenios para evitar de algún modo, la sustracción del cuerpo difunto. Fue en esa época cuando aparece la figura del cuidador de cementerios, que no sin miedo, recorría durante toda la noche los pasillos del recinto con clara intención intimidatoria ante posibles profanadores.

También se dio el caso de familias completas que velaban la tumba haciendo turnos de vigilancia, al menos durante las primeras semanas hasta que el cuerpo comenzara a descomponerse y quedara inservible para la ciencia. También hay que sumar el enorme pánico que existía ante la posibilidad de ser enterrado con vida; casos en los que se colocaba campanillas por fuera del nicho y comunicadas a través de hilos colocados en los dedos del cuerpo difunto, para que en caso de que llegase a moverse después de enterrado, sonaran las campanillas y pudiese ser rescatado. ¿Le suena la expresión “salvado por la campaña”?, ahora conoce de dónde proviene. El miedo a que robasen el cuerpo difunto de un familiar, llegó hasta tal punto, que muchos eran enterrados en auténticas jaulas, enrejados que prácticamente envolvían el perímetro de la tumba durante los primeros meses del enterramiento. A medida que se estrechaba el cerco a los conocidos resurreccionistas o ladrones de cuerpos, éstos perfeccionaban sus técnicas, hasta el punto de abandonar la técnica de robo directo del cadáver ante la constante vigilancia por parte de los guardianes o familiares, y comenzaron a realizar túneles desde el exterior del cementerio hasta llegar al ataúd, agujereándolo y extrayendo por ahí al cadáver. Una vez en el exterior, cubrían nuevamente el agujero y de este modo el expolio quedaba en completa impunidad. Poco a poco estas prácticas delictivas fueron desapareciendo.

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En la actualidad, y al margen de puntuales actos de gamberrismo, el asalto y profanación de los camposantos está rodeado de un halo con marcado sentido ritual, al contrario de lo que se puede pensar, no tan cercanos al satanismo y si a determinadas prácticas relacionadas con el Palo Congo o similares, actuando desde la clandestinidad y con total impunidad en la mayoría de los casos. Sea como sea, cuando vemos asaltado el lugar de descanso de nuestros familiares fallecidos, nos embarga un sentimiento próximo a la violación, al asalto de parte de nuestra propia identidad, de nuestro arraigo a lo que nos pertenece desde el sentimiento más profundo y la Fe.

 

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Sábado, 23 Febrero 2019 22:13

Aplastando a la Tierra

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Aplastando a la Tierra

 

Poco me cuesta imaginar a un señor con mallas llamado Cristóbal Colón, frente a unos remilgados y genocidas Reyes Católicos, mostrando un huevo en su mano con la sana intención de demostrar que la Tierra lejos de ser aplastada cual folio pintorreado, es redonda. Claro que con el tiempo esta secuencia de la historia ha sufrido grandes contradicciones si atendemos a los datos que apuntan a que esta sabionda teoría del navegante genovés, ya estaba extendida desde años atrás por parte de otros eruditos, mucho menos efectista que él.

Y con el pasar de los siglos, y no es un dato baladí, hemos ido mostrando diferentes confirmaciones referidas a la redondez de nuestro planeta hasta llegar a nuestros días en los que satélites, una estación espacial internacional e incluso algunos vuelos extremos, siguen dejando pruebas gráficas de que nos ha tocado por sorteo vivir en un planeta azulado, con una importante mezcla de agua y materia sólida, todo ello con un envoltorio muy, pero que muy redondo.

Y he aquí este momento de nuestra existencia, en el que la involución de la especie humana vuelve a dar una muestra de seguir su recorrido, y al igual que en tiempos pretéritos los afelpados y toscos de mente afirmaban que la Tierra era plana, en pleno siglo XXI, con la vigencia de este 2019, ha vuelto a resurgir hipnóticas y ridículas teorías sobre el engaño al que la humanidad está sometida, sobre la planicie de nuestro planeta. Según una importante parte de los defensores de esta esperpéntica idea, el planeta acabaría en una especie de muro de hielo que hace de frontera con el espacio exterior. La Tierra sería en realidad una especie de disco gigante con el Polo Norte como centro de esa extensa superficie. Ese muro de hielo es el que impide que el agua de los océanos se disperse por la galaxia. La Flat Earth Society (Sociedad de la Tierra plana) afirma que las agencias espaciales del mundo y los grandes poderes fácticos están conspirando para falsificar todo lo referido a la carrera espacial y a las expediciones en busca de otros planetas habitables, que dicho sea de paso, no son planos sino redonditos como el nuestro.

Y es en este punto en el que si me lo permite, saco a pasear mi ironía, cinismo y algunos otros “ismos” que por guturales, prefiero no exponer en estas líneas. Me viene a la mente el pobre Willy Fog, que se pasó 80 días haciendo el panolis entre trenes, globos, barcos y todo lo que se meneara para poder dar la vuelta a un mundo que en realidad estaba aplastado cual sándwich mañanero. Y qué decir de esos miles y miles de estudiantes que han tenido que hacer con pelotas de corcho blanco perfectamente aderezadas, un sistema solar en condiciones para alcanzar un aprobado en las clases de ciencias. ¿Qué hago yo ahora con mi desmembrado globo terráqueo en el que fijo algunos viajes con la punta del dedo índice?, ¿lo escachurro con la maza hasta convertirlo en una tortilla terrestre?

Me cuesta hacerme a la idea de que en realidad formamos parte de una estancada fuete en la que hacer pipí en las frías aguas del Atlántico, en realidad es algo parecido a echar una meada en una vírica piscina empozada en medio del espacio sideral. ¡Normal que los extraterrestres pasen de nosotros! ¿A qué marcianito le va a gustar vivir en un planeta (planeta según estos amorfos de las ideas, viene de plana, como la Tierra que veneran) en el que echarse a rodar pierde parte de su sentido? ¿Qué hacemos con esa canción mexicana que dice “…y rodar, rodar, roooodarrrr? Y si verdaderamente es plana, ¿tendrá capas hasta llegar al núcleo, o es delgada como un trozo de cartón? Que yo me aclare, ¿es plana, plana, o hablamos de una especie de cuadrado, cubo o bañadera?

¡Ay amigo lector!, aquí me encuentro sentado frente a la pantalla de mi ordenador, repleto de inseguridades y no exento de ganas de partirme la caja de la risa y el despiporre, cuando leo las inverosímiles mamarrachadas de aquellos que no encuentran a estas alturas de la vida entretenimiento en el onanismo endémico del gremio. Afirmar en pleno siglo XXI que nuestro viejo planeta azul es en realidad un lienzo cuadriculado, es casi tan atrevido como dar por sentado que los defensores de esta estupidez son contenedores de algún tipo de neurona sana.

De todos modos, y por mi naturaleza de desconfiado, me acercaré a la costa en cuanto me sea posible, para advertir a los incautos navegantes de que existe la posibilidad de que antes de llegar a su destino, puedan toparse de frente con una alargada cubitera fronteriza, a los mismísimos límites con el espacio. Se me ocurren algunos chistes malos con ingredientes tales como el gélido muro, la desquiciada existencia de Donald Trump, o del destino incierto de aquellos que se han estrellado contra el muro final. Podría escribir decenas de folios sobre la posibilidad de que en realidad aviones desaparecidos como el vuelo 370 de Malaysia Airline, o aquellos que una vez fueron a comprar tabaco y no regresaron, llegaran hasta los límites de la Tierra, y en un acto de curiosidad humana escalaron el muro y se precipitaron hacia el oscuro e incierto Sistema Solar.

¿He dicho curiosidad humana? ¿Y si no fuésemos humanos sino extraterrestres? ¡Uf!, creo que no tengo el estómago para tanta indómita irracionalidad junta. Quizá en otra ocasión le hable de estos otros, de aquellos a los que prefiero llamar “acomplejados existenciales”.

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Viernes, 08 Febrero 2019 11:45

Rennes-le-Château

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Rennes-le-Château 

 

A muchos no les sonará de nada el nombre de Rennes-le-Château, pero ya adelanto que se trata de uno de los enclaves más interesantes que podemos encontrar en Europa relacionado con algunas historias controvertidas, llenas de incógnitas y muchas de ellas aún por resolver. El escritor andaluz Óscar Fábrega Calahorro en su libro “Prohibido excavar en este pueblo” publicado en 2013, pone luces y taquígrafo sobre las verdades y enormes mentiras que se han escrito y publicado sobre el que para muchos es un lugar tocado por lo sagrado y divino. Con él, pude charlar ampliamente cuando vio la luz este interesante libro, y algunos años después he decidido volver a publicar la entrevista resultante de aquella amena conversación.

 

El pueblo de Rennes-le-Château se ha hecho conocido por historias relacionadas con los merovingios y claves ocultas ilustradas en libros como “El Código Da Vinci”. ¿De verdad es un punto geográfico tan importante? 

- Bueno, lo es, aunque posiblemente no debería serlo. Es un lugar especialmente bonito y atractivo para viajar, situado en pleno Languedoc, tierra de herejías y de Historia en mayúsculas. Pero, por otro lado, gracias a todo el misterio que le rodea, desde que aquel humilde cura rural, Bérenger Saunière, se hiciese rico de la noche a la mañana, sin que se sepa muy bien por qué, se ha convertido, en un principio, en punto de encuentro para los buscadores de tesoros y, posteriormente, en una de las “mecas” del misterio de Europa. El lugar tiene una atracción especial para los aficionados a los secretos y enigmas de la historia. Incluso para mí es un lugar tremendamente magnético, a pesar de que mi postura en este tema es bastante escéptica.

 

¿“Prohibido excavar en este pueblo” es un libro que excava donde otros no lo han hecho antes?

- Sí, al menos en lo que se refiere a libros publicados en España sobre este tema. Aunque es cierto, por otro lado, que sí existe una escueta bibliografía crítica sobre el supuesto misterio de Rennes-le-Château en el extranjero. Sea como sea, la mayor parte de los libros que existen sobre esta oscura trama son seguidistas, acríticos y defienden teorías y versiones de la historia que, siendo generosos, son bastante dudosas, más que nada porque no se sostienen con pruebas sino con habladurías, rumores y deducciones arriesgadas. Es realmente alucinante la de cosas que se han escrito al respecto sin la más mínima base.

¿Es esta una historia de “piratas” y tesoros?

- Efectivamente. De tesoros porque desde un primer momento fue la hipótesis más extendida y aceptada para explicar la súbita riqueza del abad Saunière. Y es que desde que en 1956 aparecen las primeras noticias en los medios, afirmándose que el tesoro era tan enorme que no pudo gastarlo el curita en su totalidad, se produjo una auténtica fiebre del oro en Rennes-le-Château que llevó a que, curiosamente, en 1965 el ayuntamiento decidiese prohibir las excavaciones en el pueblo… de ahí el título de mi libro.  Y de piratas porque las siguientes explicaciones al misterio fueron por otro camino, un camino lleno de mentiras, de inventiva y de mercenarios del misterio con más ganas de vender libros que de encontrar la verdad.

Quizá el punto neurálgico del lugar, esté en la iglesia. ¿Hay pruebas que demuestren que en ese templo no solo se celebraron ritos de la liturgia cristiana?

- No, contundentemente no hay pruebas que demuestren algún tipo de rito o conducta heterodoxa en la iglesia de Rennes-le-Château. Muchos han querido ver en la iconografía del templo alusiones a la masonería o a los rosacruces, o a versiones alternativas respecto a Roma de la historia de Cristo (por ejemplo, la curiosa creencia de que tenía un hermano gemelo, Tomás). Pero en realidad no hay una mayor carga simbólica de la que puede haber en muchos otros templos. Por otro lado, gran parte de los supuestos símbolos han sido malinterpretados o, directamente, usados en un sentido contrario al real. Para mí, si hay algo que destaque de esta iglesia es lo estresantemente recargada que es. Tanto que llega a abrumar al visitante. Claro, algunos hasta en esto han querido ver una intención “demoniaca”, planteado que nuestro abad quería provocar eso en los fieles. Yo creo que era simplemente un hortera con dinero.

¿Fue el párroco Bérenger Saunière un vividor, un ladrón, un hombre con influencias o una mezcolanza de todo esto?

- Desde mi punto de vista, y desde lo que parecen gritar los hechos, no fue un hombre con influencias. Fue un curita rural, mujeriego y aficionado en exceso a los placeres del etanol, que tuvo la fortuna (a mi entender y sin pruebas que lo avalen) de encontrar un pequeño tesoro que le permitió vivir como un marqués, tener una amante mucho más joven que él y gastar cantidad ingentes de ron exportado de Jamaica. Por otro lado creo firmemente que no fue para nada un tipo alejado del cristianismo romano en el sentido espiritual, aunque con la vida que llevaba pareciese lo contrario. Un hombre cargado de contradicciones, como todos.

¿Qué papel juega Pierre Plantard en toda esta historia de historietas?

- Plantard es el hombre. Es el motivo. De hecho, para mí, escribir sobre Rennes-le-Château ha sido una excusa para escribir sobre Pierre Plantard, un megalómano con delirios de grandeza que con solo diecisiete años ya había formado su primera sociedad “secreta”; que con veintiún años le escribió al Mariscal Petain ofreciéndose a sí mismo y a todos sus “súbditos” para acabar con el contubernio judeomasónico que estaba amenazando a la Francia ocupada;  que en los años sesenta se atribuyó haber sido parte esencial en el complot que llevó de nuevo al trono al general Charles De Gaulle para evitar la independencia de Argelia; o que, terminando, se sacó de la manga una orden secreta, el Priorato de Sión, elaborando en torno a ella un corpus impresionante de datos y mentiras mezclados a la sazón.  Un gran mentiroso. Pero un mentiroso extraordinariamente curioso y fantástico. Como decía, el verdadero motivo y el centro sobre el que gira “Prohibido excavar en este pueblo”.

¿Cuál es según tu criterio –más que solvente por otra parte- la gran mentira que envuelve a Rennes-le-Château?

- La gran mentira viene a ser la planteada desde mitad de los años sesenta, hasta la actualidad, por muchos autores que se han dejado llevar por las informaciones vertidas por Pierre Plantard. Este señor pretendía relacionar el supuesto hallazgo de Bérenger Saunière con la existencia de un linaje, mantenido en secreto durante siglos y custodiado por el Priorato de Sión, que procedía de los antiguos reyes Merovingios. Según esta versión lo que encontró nuestro curita fue la prueba que demostraba la continuidad de este linaje. Este germen fue llevado hasta límites casi grotescos por los autores de “El Enigma Sagrado” que plantearon la arriesgada posibilidad de que ese linaje, además, se correspondiese con los descendientes, agárrense los machos, de Jesús de Nazaret y María Magdalena. Sea como sea, al final de ambos linajes estaba, nada más y nada menos, Pierre Plantard, que sería merecedor, según esta alocada idea, del trono de Francia y descendiente del nazareno. Que se dice pronto…

¿Y la verdad más rotunda?

- La verdad más rotunda es que, desgraciadamente, en todo este mundo de la historia alternativa o de la historia oculta, en muchas ocasiones se dan por válidas informaciones sin someterlas al necesario rigor de la evidencia histórica. Es lamentable comprobar que en libros muy recientes, algunos de ellos españoles, se siguen asegurando cosas que son mentira. Y peor aún, se siguen aportando “novedades interesantísimas y exclusivas” sin la más mínima prueba. Y todo por vender libros. Una pena y un flaco favor para los amantes de estos temas

Uno de los iconos más conocidos, es el demonio que ocupa un lugar destacado en la iglesia. ¿Se ha magnificado la importancia de esta talla?

- Sí, se ha magnificado y mucho. Hay que partir de que no es normal que haya un demonio en el interior de una iglesia, aunque hay otros muchos casos. Por otro lado, siempre se ha dicho que se trata de Asmodeo, el guardián del tesoro del Templo de Salomón. Y en realidad no hay constancia de ello. De hecho, no sabemos de qué demonio se trata. Pero, si ponemos en su debido contexto esta trama, no es tan raro. En aquella época, finales del siglo XIX, Francia vivía una convulsa relación entre el poder político (republicano, masón y anticlerical) y el poder religioso (monárquico y conservador), en parte porque se le estaban recortando privilegios a pasos agigantados a la Iglesia. Pues bien, para mi está claro que este conjunto arquitectónico al que pertenece el demonio (que sostiene una pila de agua bendita, sobre la que a su vez se asienta un grupo de cuatro ángeles que forman con sus manos la señal de la cruz) es una metáfora de la situación política de la época de nuestro curita, el abad Saunière: el demonio representaría la república y el agua bendita y los ángeles, la iglesia que logrará vencerle.

 

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Domingo, 03 Febrero 2019 01:41

El valle de las pirámides

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El valle de las pirámides

Güímar atesora uno de los grandes misterios de Canarias

 

Canarias, ese polo de atracción para propios y extraños, para aquellos que buscan sol y playa, y también para los ávidos buscadores de cultura y toma de contacto con las raíces de los lugares que visita. Sea como sea, nuestro archipiélago es el conjunto de ocho escenarios que a su vez, cada uno de ellos se muestra con diferentes ropajes naturales y culturales. Sin duda, el Valle de Güímar es uno de estos puntos geográficos, del que ya hemos hablado en más de una ocasión, pero nunca para referirnos al tema que nos ocupa esta semana. Hemos apuntado miras hacia el conocido Barranco de Badajoz –del que pronto volveremos a escribir-, hacia un hotel “con encanto”, hemos hablado sobre la ritualística afrocubana en la zona… pero hasta ahora nunca sobre las conocidas como Pirámides de Güímar.

Estas interesantes estructuras piramidales –seis en total- fueron descubiertas a finales de los años 80 del siglo XX por algunos miembros de la Confederación Internacional Atlántica, de la que merecería hacer un monográfico en este dominical para recuperar sus luces y sus sombras en el ámbito de la investigación/divulgación de los temas próximos al misterio, enigmas y la historia controvertida. ¡Tomo nota! Aquel “descubrimiento” atrajo la atención del desaparecido periodista e investigador, Paco Padrón, quien en 1990 escribió algunos artículos en prensa sobre las pirámides que permanecían ocultas en el olvido y que ahora veían la luz pública. Y como la madeja que poco a poco se va soltando, ese mismo año la noticia del hallazgo llegó a conocimiento del explorador noruego Thor Heyerdahl (fallecido en 2002), conocido por sus investigaciones y expediciones para demostrar la posibilidad del contacto a través de los océanos entre culturas de la antigüedad. En el momento que Heyerdahl se encontró de frente con las estructuras de Güímar, asumió y dio por buena la teoría que sustenta que se trata de la gran prueba del paso de los egipcios por las Islas Canarias en dirección hacia América, demostrando así, que los conocimientos de los pueblos precolombinos sobre pirámides, fueron implantados nada más y nada menos que por los propios egipcios. Y así, de este modo, trasciende a la opinión pública que las pirámides de Güímar son un claro expediente enigmático datado muchos siglos atrás, a pesar de que algunas pruebas arqueológicas y documentales apuntaban no más allá del siglo XIX, y las relacionaba con conceptos agrícolas extendidos en otros puntos de Canarias. En esa corriente que surge por conocer exactamente que son estas formaciones manufacturadas con piedras, desde el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL), se impulsa una investigación que concluye lo siguiente: “Se trata de majanos (apilamientos de piedras propios de las tareas agrícolas) del siglo XIX. Orientados hacia los solsticios de verano e invierno. Los guanches, atlantes o egipcios nada tienen que ver con estas estructuras”. Ante tanta confusión, muchas veces intencionada y orquestada desde diferentes ámbitos –académicos y públicos-, emanan de este interesante expediente, tres principales teorías sobre las que trabajar.

Teoría académica

Defiende que las pirámides de Güímar son simples amontonamientos de rocas volcánicas, apiladas por los agricultores como resultado de la preparación de sus tierras para ser cultivadas (majanos). La datación apunta al siglo XIX, basándose en las cerámicas encontradas durante las “pobres” excavaciones realizadas sobre el terreno. Calificarlas de pobre no es gratuito por mi parte, si atendemos a que estas prospecciones del terreno realizadas por arqueólogos de la Universidad de La Laguna, fueron insuficientes al realizarse en profundidades oscilantes entre los 50 y 150 centímetros, y descartando otro tipo de catas más intensas en el terreno que permitan acceder a sedimentos quizás, más antiguos.

Teoría guanche

Los argumentos esgrimidos para defender que fueron los guanches quienes construyeron las pirámides, señalan a que estas construcciones están perfectamente diseñadas, provistas de escaleras y otras alineaciones en piedra, con intención de convertirlas en puntos ceremoniales. El ejemplo más claro y que en los últimos años se ha recuperado a modo de recreación, es la celebración de la llegada del solsticio de verano. Recordemos que los lados más largos de algunas de las terrazas que rodean a las pirámides güimareras, señalan la dirección de los solsticios. En definitiva, estaríamos hablando de un púlpito desde el que adorar el nacimiento del Magec. No debemos descartar como dato o nota al margen, que los guanches tenían conocimientos geométricos tal y como se desprende por ejemplo del diseño de algunas pintaderas. Pruebas de construcciones piramidales en pueblos bereberes hay más que de sobra, ¿por qué dejar al margen de esta posibilidad al pueblo canario?

Teoría masónica

Según se desprende del libro “Las Pirámides de Güímar: mito y Realidad”, escrito por Juan Antonio Aparicio y César Esteban López, la teoría que defiende el origen masónico de estas estructuras es más que posible. ¿Masones y pirámides? De entrada a mí me parecía descabellado, pero merece la pena conocer los ingredientes en su defensa. Al parecer, en 1854, Antonio Díaz Flores, antiguo propietario de la parcela y masón, aprovecharía la presencia de esos amontonamientos de piedras fruto de tareas agrícolas anteriores, para de alguna manera reconstruirlas dándole un significado simbólico ligado a los solsticios como homenaje a la francmasonería. De este modo, Díaz Flores habría “saneado” el terreno repleto de pencas, aprovechando para dejar su impronta masónica.

Tras el rastro de otras pirámides

En Canarias existen o han existido aproximadamente una quincena de estructuras piramidales, diseminadas en su mayoría entre la isla de Tenerife y La Palma, aunque algún ejemplo hay en otras islas. En Tenerife podemos situarlas en el Puerto de la Cruz. La Orotava, Icod de los Vinos o ya en la vertiente sur, en Guía de Isora. Precisamente, es en el municipio de Icod de los Vinos donde podemos encontrar varias pirámides, entre las que destaca una de gran tamaño situada en medio de los terrenos de un agricultor de la zona. En el mismo municipio, concretamente en medio de una plantación de plataneras en la zona conocida como Camino de la Suerte, nos topamos con otra estructura de llamativo porte. Sin duda, y en Icod de los Vinos hay innumerables pruebas de ello, las diferentes etapas de construcción urbanística del municipio han servido para ir solapando lentamente estos vestigios del pasado, quedando sepultados bajo la losa del “progreso”. Si nos dirigimos hacia el sureño municipio de Guía de Isora, lo que encontraremos es un conjunto de cinco estructuras que según parece, en el pasado estuvieron enlazadas por muros. Se han encontrado en sus alrededores y también entre el material que conforman las pirámides, importante cantidad de cerámica guanche. Basta con preguntar a los más viejos del lugar para que te cuenten que ese era un punto en el que los aborígenes practicaban ritos y hablaban con los desaparecidos.

En La Palma, concretamente en Garafía, existió una pirámide con piedras llenas de grabados (petroglifos). Si nos vamos hasta una zona que hay entre Santa Cruz de La Palma y el Aeropuerto de Mazo, llama la atención una formación que está de camino entre una pirámide y algo parecido a un caracol. Es la conocida como pirámide de Los Cancajos y lo llamativo es que está a poca distancia de un acantilado. ¿Qué es lo que resulta llamativo?, pues que si mantenemos la teoría de que se trata de simples majanos, amontonamientos de piedra fruto de la limpieza del terreno por parte de los agricultores, lo más razonable sería pensar que el campesino de la zona opte por lanzar al precipicio este material, ganando así más superficie para cultivar, y no apilarla de forma tan ordenada sobre su propio terreno. Seguimos nuestra ruta palmera, y encontramos entre El Paso y Los Llanos de Aridane, la conocida como pirámide de los cernícalos, aunque en este particular caso la datación parece estar más clara y la sitúa en pleno siglo XX.

Sea como fuere, las pirámides canarias, y concretando en las del Valle de Güímar, suponen un punto de inflexión entre aquellos que buscan trazas del pasado para acentuar el acervo cultural, y aquellos otros que no tienen inconveniente en embostar de confusión todo aquello que tocan.

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Publicado en Crónicas Atlantes
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