BannerC.Atlantes

@JuancaRomeroH

 

TROPEL MASÓNICO

De aquel dictador llamado Franco, a estos pedorros y mandiles

 

 

Así es, vuelvo a sentarme frente a la cálida luz del flexo de mi biblioteca, del que en más de 25 años, tan sólo he necesitado cambiar la bombilla en dos ocasiones, a pesar de disfrutar cada noche de su necesaria fuente de claridad. Esta semana, y sin mucho ánimo de extenderme y ocuparle más tiempo del debido, me gustaría aflorar un asunto que por controvertido y opaco, son muchas las personas que lo desconocen o tienen conocimientos desvirtuados.

Todos conocemos la enfermiza fijación que el dictador Francisco Franco Bahamonde tenía con la masonería. Su empeño por emparentarla con los judíos de forma reiterada, provocó que este funesto personaje no reconociera nunca el nuevo estado de Israel, ni mantuviese relaciones diplomáticas. Jamás reconoció los daños que la sangrienta inquisición hizo a los judíos que vivieron en España. Durante su mandato, el insulto de “masón” se convirtió en uno de los más graves, y si ya te decían “rojo masón”, entonces podías echarte a temblar. Durante todo el régimen, la masonería fue perseguida y duramente reprimida y castigada, hasta que tras la muerte del señor bajito con voz de pito en 1975, se legalizó nuevamente, concretamente en el año 1979.

No es un secreto que Franco sentía animadversión hacia su padre y su hermano Ramón. Este odio viene dado porque estos miembros de su familia eran conocidos masones, mientras que el “generalísimo” intentó ingresar en la orden al menos en dos ocasiones sin éxito. Ahí es donde puede estar el germen de su odio y persecución a la masonería. Si sumamos su cerrazón a la de la Iglesia Católica, el resultante acabó siendo el que ya conocemos. Masones encarcelados, torturados y vilmente asesinados durante el gobierno dictatorial de un hombre que a todas luces escondía bajo el cascarón la figura de un ser acomplejado, lleno de inseguridades y con una enorme carga de tiranía sobre sus espaldas.

Y así, transcurridos prácticamente siete años desde el óbito del general, la Gran Logia de España se constituyó de forma oficial mientras un tal Naranjito andaba por las calles pegando patadas a un balón de fútbol. Aquellos eran tiempos convulsos en los que la masonería aún supuraba falsas y desdibujadas etiquetas heredadas de la sanguinaria y extendida etapa franquista. El concepto que la gran mayoría de la población tiene de la masonería, está aún hoy en día muy alejado de lo que en realidad supone el contexto y la filosofía de esta entidad discreta y filantrópica, relacionándola con conceptos distorsionados y conspiranoicos. Dejando en capítulo aparte la dura persecución franquista, la masonería debe entonar el mea culpa en todo lo referido a su transparencia en el escaparate de la sociedad democrática de la España del siglo XXI. Pero creo oportuno explicar brevemente un concepto que posiblemente usted desconozca sobre la masonería, y que está ligado a lo regular y lo irregular.

Las determinaciones tomadas por los Grandes Orientes de Francia y de Bélgica en 1854, eliminaron el artículo que obligaba a creer en el Gran Arquitecto del Universo y en la inmortalidad del alma. También suprimieron la prohibición de admitir mujeres, algo que provocó un gigantesco escándalo especialmente en Inglaterra y Estados Unidos. La Gran Logia Unida de Inglaterra rompió todas las conexiones con estas obediencias continentales, apestándola por su ideario y forma de entender la masonería. Así, actualmente nos encontramos con la masonería regular o anglosajona, que solo admite hombres que creen en Dios (G.A.D.U.) y en la eternidad o inmortalidad del alma. En paralelo, está la masonería irregular o liberal, que interpreta liberalmente las Constituciones de Anderson y permite entre sus hermanos a hombres y mujeres, a personas con cualquier tipo de creencia (dioses, energías, etc.).

La Gran Logia de España representa a la masonería regular, aunque en boca de su Gran Maestro, el polémico Óscar de Alfonso Ortega, no existe otra masonería aceptada, mostrando un poco velado desprecio hacia los masones que se acogen a su libertad individual para iniciar su vida masónica en logias irregulares. El máximo mandatario de la Gran Logia de España, no tiene categoría masónica y mucho menos personal para ningunear a aquellos que conciben la masonería de forma más fiel y plural. Un hombre que se exhibe dándose bañitos en jacuzzis y  posteando las imágenes con hashtags tan llamativos como #sexo, #abuelopedofiloamilado o #chupar, no debería representar a ninguna corriente masónica, si acaso, presidir algún tipo de club o comunidad de vecinos malavenidos. Un portador de mandil, jamás debería actuar como potentado, y si abriendo las miras y respetando a cada uno de los masones que hay repartidos por todo el mundo, indiferentemente de si tienen un Dios o una vagina.

Algo no debe estar funcionando bien en la masonería más institucional cuando el controvertido Gran Maestro de la Gran Logia de España, ha sido elegido el pasado 16 de noviembre Secretario Ejecutivo de la Conferencia Mundial de Grandes Logias Regulares. Una persona que hace apología de la ostentación, que no cuida la imagen de la masonería en sus publicaciones en las redes sociales, que ha tenido algunos opacos episodios en su trayectoria dentro de la Gran Logia de España, no debería representar a los masones, por muy regulares que sean. Si él es el guía de una parte de la masonería, está claro que la otra parte es la acertada, donde al menos los hombres de bien, los auténticos librepensadores siguen teniendo la libertad para ponerse en pie y expresar en voz alta: “Mantengamos vivos los antiguos usos y costumbres, alejados de la soberbia, el despilfarro y la egolatría”.

Por cerrar el círculo con el que comenzaba este artículo, esta masonería que “regularmente” se profesa, hubiera sido más del agrado del difunto dictador, pero eso es algo que ya no podremos saber. ¡Cuánto debe apretarle el mandil a aquellos que se saben súbditos y no hermanos!

Publicado en Crónicas Atlantes

Canarias Plural _
Juanca Romero Hasmen


 

Prostituyendo los antiguos deberes, usos y costumbres de la masonería

La Gran Logia de España en manos de la desvergüenza

 

La Gran Logia de España fue constituida de forma oficial en 1982, mientras un tal Naranjito andaba por las calles dándole patadas a un balón de fútbol. Aquellos eran años convulsos en los que la masonería aún supuraba falsas etiquetas heredadas de la sanguinaria y apaisada etapa franquista. El concepto que la gran mayoría de la población tiene de la masonería, está aún hoy en día muy alejado de lo que en realidad supone el contexto y la filosofía de esta entidad discreta y filantrópica, relacionándola con conceptos distorsionados y conspiranoicos. Dejando en capítulo aparte la dura persecución franquista, la masonería debe entonar el mea culpa en todo lo referido a su transparencia en el escaparate de la sociedad democrática de la España del siglo XXI. En general, ha sido la propia masonería la que ha presumido durante años de su hermetismo, no sabiendo diferenciar entre discreción y trasparencia social. Es deber y obligación de la masonería española, explicar a la población cuáles son sus intereses, sus mecanismos de actividad social y la importancia que tienen los valores masónicos.


Óscar de Alfonso Ortega, un mal ejemplo

El Gran Maestro de la Gran Logia de España es desde 2010, Óscar de Alfonso Ortega. Este hombre de 50 años de edad, es la cabeza visible de una parte de la masonería española, que muy a su pesar, no solo está compuesta por la corriente masónica que él representa. De rotario a masón, Ortega puede presumir de un llamativo periplo dentro de las consideradas asociaciones benefactoras. Entre sus aficiones, podemos destacar el cine, la lectura y la natación. También practicó boxeo tailandés, aunque esta práctica deportiva la dejó aparcada el día que tuvo que pasar por una operación quirúrgica (fuente: Diario de Sevilla – Junio 2017). Pero en los últimos tiempos, el Gran Maestro tiene entre sus entretenimientos estas cosas de publicar en las redes sociales sus correrías oficiales y representativas, en las que nos muestra su visión personal y vivencial de lo que supone para él la auténtica masonería. Y así, podemos ver en su perfil público de Instagram, la definición gráfica de lo que significa ser masón para el máximo representante de la Gran Logia de España.

Captura Instagram - Gran Maestro de la Gran Logia de España

Sin lugar a dudas, el último viaje del Maestro a tierras brasileñas para atender cuestiones de representación, ha sido intenso. Por definición, un buen masón debe ser un hombre discreto y huir de cualquier tipo de apología de la ostentación y el despilfarro. Un buen masón debe recordar siempre cuales son los valores por los que se rige la auténtica masonería, que a buen seguro están alejados de imágenes y hashtags como estos:

#sexo #abuelopedofiloamilado #cocos #chupar

Acompañados de una ilustrativa y gráfica frase en la que reza: “Tapándome las tetas con dos cocos. No pude resistirme a chupar de un coco”.

MasonWeb 003

Un buen masón además de serlo, debe parecerlo, y el Gran Maestro de la Gran Logia de España no lo parece ni de lejos. Son muchos los masones que sienten vergüenza al ver las correrías de quien tiene entre sus manos la apertura de la masonería a la sociedad. Si el ciudadano de a pie percibe que el derroche y los malos modos, además del mal gusto en la dialéctica forman parte de la filosofía masónica, entonces el trabajo aperturista se convierte en una compleja quimera.

Óscar de Alfonso Ortega es un mal ejemplo para la masonería mundial, el antihéroe que todo cuento debe tener para que una historia se plasme con veracidad. No nos engañemos, esta parte de la masonería también es verdad, y se ha convertido en todo un cáncer, un tumor difícil de extirpar en el complejo tejido de intereses y desintereses en los que se protege parte de la masonería actual. Un Gran Maestro no puede permitirse según qué tipo de licencias, ni en su actividad representativa, ni en la personal, que en el caso de los masones, no establece líneas que las diferencie porque un masón lo es las 24 horas del día de toda su vida.

Óscar de Alfonso Ortega, Gran Maestro de la Gran Logia de EspañaEl señor Óscar de Alfonso Ortega debería ser irradiado por sus hermanos de logia. No es merecedor de ocupar el cargo que ostenta, pero tampoco de portar un mandil que los masones de bien, respetan y sienten como su propio riego sanguíneo. Debería pedir disculpas a la sociedad y poner su cargo a disposición de la masonería seria, esa que aún no está pervertida por las malas prácticas.

Sería interesante, y llegados a este punto, conocer los costes de representación del Gran Maestro de la Gran Logia de España, ya que al tratarse de una asociación inscrita en el Registro Oficial de Asociaciones de España, imagino podrá mostrar con transparencia las cuentas de la misma.

El artículo 14 de la Ley 1/2002, dice:

[…] Las asociaciones han de disponer de una relación actualizada de sus asociados, llevar una contabilidad que permita obtener la imagen fiel del patrimonio, del resultado y de la situación financiera de la entidad, así como las actividades realizadas, […]

Resulta cuando menos llamativo que en España el salario mínimo a fecha de julio de 2017 sea de 825,65 €/mes, y que según algunas fuentes, y siempre presuntamente, la Gran Logia de España maneje gastos de representación próximos a los 29.000 euros a fecha del 30 de septiembre de 2017. ¿Son erróneas estas cifras? ¿Puede conocer la ciudadanía, la que porta mandil y la que no, las cifras de esta entidad y de otras muchas que aparecen registradas en el Ministerio de Interior? De estar equivocado, y dando por hecho que todos los movimientos aparecen reflejados en el libro de cuentas de la Asociación o logia, ¿se justifican todos los gastos realizados, mediante facturas, comprobantes de tarjetas, etc.? La respuesta es tan sencilla como hacer públicos números y conceptos.

Una masonería trasparente no es aquella que convierte en vulgar y soez el concepto filosófico y benéfico, sino aquella que es capaz de sanear sus propios rincones antes de invitar a los demás a que conozcamos, y entendamos el funcionamiento de su casa.

Menos mal, y gracias al GADU, los buenos masones son mayoría, y están alejados del diabólico vicio de la distorsión. Solamente nos queda esperar a que la revolución masónica llegue para recuperar de una vez por toda, los antiguos deberes, usos y costumbres que tan grande hacen a la Masonería con mayúsculas.

Publicado en Crónicas Atlantes