Martes, 17 Enero 2017

LAS ENCRUCIJADAS DE LA VIDA

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Luisa Chico

LuisaChico PicQuerido lector, hoy vamos a reflexionar sobre las encrucijadas de la vida, espero no aburrirte mucho y, en todo caso, que mi reflexión te ayude en alguna de tus dudas.

A veces, cuando menos te lo esperas, llega el día de la verdad. Esa que tienes que asumir, digerir, llorar y hacerle un sitio en tu corazón para que la vida siga fluyendo en armonía.

De pronto, te enfrentas a una situación que te hace intuir que ha llegado el momento de tomar decisiones y solo tienes dos alternativas: asumirlo o tratar de seguir huyendo retrasando lo inevitable. ¿A quién escuchar entonces? ¿A la razón o al corazón?

La vida es una pura encrucijada, siempre estamos debiendo decidir qué camino tomar en nuestra relación con los demás, ya sea laboral, amistosa o amorosa, siempre hay momentos en que los caminos se cruzan y hay que decidir cual tomar.

Lo primero que tendríamos que tener claro, cuando esa circunstancia se presenta, es si debemos anteponer la razón al corazón o viceversa. Dudo que nadie tenga la respuesta acertada a este problema. Yo pienso que optar por el sereno y lógico camino de la razón, llegado el caso, es siempre lo mejor. El corazón suele llevarnos por senderos llenos de sobresaltos e inquietudes, que en algunos momentos de nuestras vidas pueden ser incluso necesarios como revulsivos que nos saquen de rutinas indeseadas pero, a veces, el precio a pagar no compensa.

No soy precisamente un ejemplo de lo que digo que sería lo aconsejable, siempre he sido de los que se dejan llevar más por el corazón que por la razón, y si hago balance de mi vida, a día de hoy, no tengo claro si hice lo correcto. Lo que si tengo claro es que muchas de esas «locuras» son las que pusieron en mi transitar por este mundo apático, injusto e incomprensible chispitas de vida que me han ayudado a ir consolidando una existencia plena.

De todas formas, cada día es una encrucijada, en la que solo nosotros somos quienes debemos decidir qué pasos dar y en qué dirección.

Quiero cerrar esta reflexión partiendo una lanza de solidaridad por aquellos que, por distintas circunstancias, no tienen el poder de ser quienes decidan su camino dejándose llevar por uno u otro impulso. Afortunadamente soy de las privilegiadas, siendo mujer y con todo lo que ello implica en una sociedad como la nuestra, que pueden decidir libremente qué hacer con su vida cada día. ¡Brindo por eso! Por mí y por las que, como yo, optaron un día por ser las dueñas de sus vidas y sonreír al mundo desde esa fortaleza.

Modificado por última vez en Martes, 17 Enero 2017 21:40