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Canarias Plural © Juanca Romero H.

 @JuancaRomeroH

 

El nacionalismo de diseño ha puesto su maquinaria pre-electoral en marcha. Ahora a la rancia política que ejercen en Coalición Canaria (CC), le viene bien hacer un llamamiento por la unidad del nacionalismo en el archipiélago, justo cuando Nueva Canarias (NC) se los está comiendo con menos medios en Madrid, y dentro de su propio coto, los de la Agrupación Herreña Independiente (AHI) vuelven a levantar la bandera del insularismo y la necesidad de presentarse en solitario a la próxima cita electoral.

Todos preparados, que en un plisplás comenzarán los encuentros masivos con nuestros mayores, las excursiones a las playas, reparaciones de los centros vecinales –cardumen “coalicionero”- y la apuesta por el tan afamado bocadillo de mortadela que tantos logros ha dado a los nacionalistas escorado a la derecha de la Diosa de la Política. Se ha puesto en marcha el eslogan comunero en el que las cabezas visibles de Coalición Canaria deben cantar al unísono las melodías de la unidad para hacer frente a las políticas estatales, las mismas que llevan años y años lamiendo entre sus reforzadas nalgas. Se podría resumir el tráiler de los peliculeros con la siguiente frase: “Es necesaria la unidad del nacionalismo canario, para garantizar nuestro madrileño escaño”.

Coalición Canaria nunca ha representado el auténtico sentimiento nacionalista de las islas. Siempre se ha comportado como el vasallo del Estado Español y del partido que lo gobierna. Están lejos, muy lejos de toda coherencia en lo referido al auténtico y lícito nacionalismo. Y así, sin demasiado esfuerzo, podemos ver a muchos de sus líderes propagandísticos enarbolar una bandera con las estrellas verdes y gritando Canarias libre, para al día siguiente formar parte de la comitiva en alguna procesión religiosa ostentando el cargo de representante de la Casa Real Española, o paseando con una sonrisa el pordiosero pendón de la Conquista, el mismo que portaban los carniceros de hojalata.

Coalición Canaria ahora pide la unidad del nacionalismo, el mismo que han prostituido durante décadas con su forma de gobernar y entender la política. A nadie le pasa desapercibida la marcada decadencia de este partido, pasando de tener fuerza en muchas de las islas y grupo propio en los madriles, a tener una única diputada en el Congreso español, una “desconocida” Ana Oramas, y unos pocos ayuntamientos en la isla de Tenerife; En La Laguna con un Alcalde sombrío y envuelto en cosas judiciales, en Santa Cruz, esa ciudad tan sucia y entristecida, con un alcalde que resta credibilidad cada día que pasa, y algún otro alcalde más que por el peso poblacional, pesar pesa poco.

Pedir la unidad nacionalista a un año vista para las elecciones, huele a reclamo oportunista, a grito para sordos, a huída hacia adelante mientras vas echando los pedos de tu propia indigestión. Tomemos posiciones como espectadores de honor, para ver cómo se van montando los toldos del fabuloso circo de 3 pistas en el que se convierte la política canaria cada cuatro años.

Viernes, 24 Febrero 2017 08:15

CANARIAS NO SOMOS TODOS

"Puedo callar, dejar de escuchar e incluso dejar de mirar, pero jamás pondré la otra mejilla"

 

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Canarias Plural © Juanca Romero H.

 

CANARIAS NO SOMOS TODOS

 

Siete u ocho sobre el mismo mar, así reza en uno de los temas más populares del cancionero isleño, y así se ve cuando desde un satélite enfocan las cámaras hacia este punto del Atlántico. Las Islas Canarias emergen lentamente desde una especie de punto G o punto caliente, dejándose arrastrar por las tímidas corrientes hacia destinos poco ciertos.  Y es que el futuro nunca está escrito aunque en el caso de nuestro archipiélago parezca poder adivinarse. Si ponemos frente a un espejo cualquiera de los últimos 6 o 7 cuatrienios, veremos un calco de lo que han sido las tres últimas décadas en lo referido a la forma de entender la política en las islas, y especialmente a la forma de hacer política por parte de quienes se han apoderado de una bandera para hacer presunta apología de un nacionalismo descafeinado e incoherente.

El Parlamento de Canarias durante años ha sido una burda verbena “Pepebenantina” en la que dos se aman y un tercero se encela por tanto amor. Lo curioso y llamativo de estas relaciones de incesto político, es que la más fea es la que siempre elige con quien se queda y cuando decide mandar al traste la relación. En nuestras islas hay generaciones que relacionan a Coalición Canaria con una especie de régimen que aún no ganando las elecciones en muchas instituciones, acaban gobernando, una especie de modelo bolivariano en miniatura que ya no sorprende ni a una tal húngara mentada por tantos y tantos. Ahora la cosa ha cambiado en el patio de vecinos. Ya no son las tres gritonas de siempre las que se pelean desde sus ventanas. La pluralidad ha llegado para quedarse, y el Parlamento que nos representa a todos los isleños ahora se viste con más colores que nunca. En democracia la pluralidad siempre suma cuando es real, cuando por encima de los intereses de tres partidos, emerge la auténtica vocación.

Tenemos el parlamento que la ley electoral permite que tengamos. Si un partido con 2.521 votos puede tener dos parlamentarios y otra formación con 54.375 votos no tiene ningún representante, por muy legal que sea, parece cuando menos injusto. Por supuesto que hay que encontrar la fórmula que permita que todas las islas estén representadas en la cámara regional, pero esto debe conseguirse sin menospreciar al electorado y sin perpetuar el sentimiento de que da igual a quien votes si se lo reparten siempre los mismos.

Del mismo modo que la presencia de Podemos o la Agrupación Socialista Gomera (ASG) debe ser entendida de forma altamente positiva, parece injusto que Ciudadanos o Unidos no tenga espacio en la Cámara. Mención aparte merecería la vomitiva línea de actuación a la que nos tiene acostumbrados la Agrupación Herreña Independiente (AHI), que cuando llegan las elecciones se pega a las siglas de CC a modo de ladilla mitinera, y a mitad de las legislaturas reniegan de su mantenedor.

Si Canarias somos todos, habría que empezar por modificar la actual ley electoral para seguidamente, y siempre desde las legítimas tarimas políticas, empezar a erradicar los amiguismos y las prebendas de las que un buen puñado de ilustres parecen disfrutar. A pesar de que muchos se ríen cuando les hablo de esperanza en lo referido al saneamiento político, estoy convencido de que será posible si CC, PSOE y PP abren sus filas para dar voz y decisión a las nuevas generaciones de políticos al igual que ya lo están haciendo otras formaciones como Podemos, ASG o Ciudadanos. Un Partido Popular con olor a naftalina o un PSOE con luchas internas por ver quién es más mandón, no ayuda en absoluto a regenerar la política canaria. ¿Coalición Canaria?, disculpe amigo lector, pero en este texto no me estoy refiriendo a imposibles.

El 2017 es una realidad hace un par de meses, y sea por cansancio o inocencia, confío en que será un año para construir y tender puentes. En el deseo está que este año sirva para que de una vez por todas, Canarias seamos todos/as.

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CPJuanca Editorial3La molesta “solidaridad” que pulula en los cruces de calles

Podría comenzar estas breves líneas apuntando las miras hacia plagas de casposa identidad política que andan más preocupadas por no perder su pactada e insular silla, que por gobernar para todos los canarios. Podría iniciar esta aventura de letras hablando de los silencios color bermellón y su correspondiente bajada de pantalones ante los verbeneros de la mortadela, pero no es el fin de este editorial periodístico.

Desde hace un buen puñado de semanas he estado tentado de escribir sobre un asunto que puede parecer banal para muchos, pero que se ha convertido en un auténtico problema para los viandantes y comerciantes de las principales calles de nuestras ciudades. Me refiero a esa colorida plaga de jovencitos/as que, armados con un portafolio y el correspondiente chaleco identificativo, te atrapan en las esquinas de las principales calles de la ciudad para “ofrecerte” colaborar con la ONG de turno. Para aquellos a los que no les suene de nada lo que comento, pueden calificar de algo gratificante la eclosión solidaria que ha salido a las calles, pero para todos los que padecemos diariamente el acoso de esta marea mareante, se ha convertido en toda una tortura pasear tranquilamente sin que te asalte uno de estos bandoleros de la solidaridad, uno de estos comisionados jóvenes que están ahí porque los que están por arriba les aleccionan para que se coloquen en lugares estratégicos en los que la escapada del ciudadano sea casi imposible.

Y así, viéndolos desde lejos, me dispongo a trazar la línea de escapada para no tener que repetirles por enésima vez que no me interesa, que no es buen momento. ¿Cómo lo hago? Hay 3 chicos y 4 chicas ocupando todo el cruce de calles. Agarro mi teléfono móvil y haciendo un ejercicio de estupidez y cutre locura, me lo llevo a la oreja y empiezo a hablar con nadie para simular que estoy enfrascado en una conversación inexistente. Paso junto a 2 de ellos mientras apuntan su mirada hacia mi teléfono con cierta esperanza de que cuelgue la supuesta llamada y puedan caerme encima. ¡Por fin!”, he logrado superar a los okupas esquineros sin que me paren, aborden, acosen… invadan.

Los comerciantes de estas zonas están hasta las narices de que los niñatos de la carpetita solidaria se pongan frente a sus negocios, porque está comprobado y puedo dar fe de ello, que los viandantes que pasan por allí se preocupan más por esquivar a estos plastas que por mirar con tranquilidad y disfrute los escaparates. Los ayuntamientos deben buscar soluciones a este coñazo de plaga, a esta corriente que busca la solidaridad machacando a los ciudadanos que paseamos por esas calles o simplemente vamos a realizar gestiones. Los ayuntamientos no pueden dar la espalda a esta moda de imponer la solidaridad a base de invadir el espacio vital de la gente.

Sin lugar a dudas están ocupando un espacio público, calles que son de todos/as. Son las formas, son los modos que utilizan los que hacen de estas prácticas un auténtico problema. La solidaridad es algo que debería estar extendida hasta los últimos rincones de la sociedad, del mismo modo que debe ser ejercida desde la libertad individual y no desde la coacción.

Ver a los abuelos abordados por estos mercenarios, acosados y casi obligados a que saquen la solidaridad de sus pensiones, es cuando menos vergonzoso y digno de ser catalogado como deleznable. Estos cazadores de la solidaridad si tienen la necesidad salir a la calle, deben hacerlo en orden, posicionándose en un lado de la calle o plaza autorizada para ese fin, y dejando que sea el ciudadano el que se interese por la labor social que ofrecen.

La solidaridad no se impone, y mucho menos debe convertirse en un problema por culpa de las instrucciones que los de arriba, dan a los jóvenes que buscan unas perrillas en las comisiones que se ganan por cazar solidaridad acosando a los viandantes. La solidaridad es otra cosa mucho más amable, o al menos debería serlo.

 

 

 

 

 

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CPJuanca Editorial3A lo largo de mi trayectoria profesional en los medios de comunicación, no han sido pocas las ocasiones en las que he denunciado públicamente las mañas y estafas promulgadas por muchos autodenominados videntes. No me ha dolido en prendas destapar todas las vergüenzas de aquellos que, amparados en la debilidad emocional de sus clientes, saquean y estafan a los incautos que caen en sus redes. Una de esas personas ha sido la conocida lee bolas televisivas, Aramís Fuster, esa que incluso antes que la bruja Lola, se atrevió a amenazar a todo bicho viviente que pusiera en duda sus supuestas facultades psíquicas.

Esta estafadora de postín, peliculera sacaperras con licencia para saquear, durante décadas ha dado la carnaza que necesitaban las televisiones, y éstas, a ella la fama que le precede y llegó a convertirla en una mujer muy, muy rica. Aquellas noches en Crónicas Marcianas y otros formatos, dieron paso a la penumbra del olvido, a los contratos que no llegan, y al ostracismo de la que nada tiene ya para ofrecer.

Hace unos días, la mentada bruja apareció nuevamente en escena, entró en nuestras casas a través de la pantalla para ofrecer un nuevo capítulo de su denostada y prostituida vida. Al parecer, Aramís Fuster se presentó en los exteriores de Tele 5 –la de la mala rima y peores profesionales-, con aspecto desaliñado, mirada perdida, y lastimero quejido. Según contaba ella ese mismo día, su vida de opulencia ahora se ha convertido en la más absoluta ruina económica y emocional, llevándola a dormir en la calle y siendo recogida por miembros del SAMUR antes de ser admitida en un albergue madrileño.

Aramis, con enorme torpeza incluso para andar –necesitando ayuda para ello-, llena de hematomas y heridas de incierta procedencia, acude al programa-circo Sálvame de Luxe para ser ametrallada por aquellos que se sentaron frente a ella entre la lástima y la desconfianza, normal teniendo en cuenta que la denostada brujita televisiva en otras ocasiones ha inventado pasajes de su vida para hacer caja. Y así, de una forma clara, el equipo de los pagados por La Fábrica de la Tele acaba demostrando que todo es fruto de la inventiva de la Fuster, ¿pero se trata verdaderamente de una más de las suyas?

Rotundamente no, y lo afirmo sin ningún tipo de objeción porque en esta ocasión ha entrado en juego un nuevo ingrediente… Aramís Fuster ha perdido la cabeza. A aquella malintencionada bruja de la tele, amenazante y retadora que mentía con nocturnidad y alevosía, ha dado paso el juguete roto por la fama, un ser humano que no controla lo que hace y dice, una mujer que tiene una enfermedad mental, y como tal, poco o nada responsable de sus actos.

Aramís Fuster es una mujer con necesidad urgente de asistencia psiquiátrica, de manos profesionales que puedan aplacar las incoherencias que ahora dominan sus minutos y horas. ¡Ahora no es dueña de ella!, y quien no sea capaz de ver eso, o está ciego o es un insensible. La que nos muestra la tele basura, tele porqueriza, no es una estafadora –que lo ha sido- sino a un ser humano enfermo, sin más apelativos.

Tele 5 nos ofrece pura bazofia, tira sobre nuestras caras y en nuestra casa, puñados de mierda que ellos mismos generan y comercializan. Sin entrar en el nivel humano de sus presentadores y colaboradores, especialmente los de programa Sálvame, encontrarnos de frente con la absurda y mala parlante Paz Padilla, burlándose en la cara y con saña de esta mujer trastornada y enferma, produce absoluto rechazo y náuseas. Presenciar cómo en torno a la mala chistosilla, otros babeantes de la dialéctica, machacan a una mujer enferma y sin control, da mucha tristeza y repugnancia. A la gentuza se le califica como tal, no por su posición sino por sus actos.

Más allá de que Aramís mienta, lo que no tiene justificación es que una televisión que se califica a sí misma como moderna, de ejemplo de insensibilidad y encarnizamiento contra un ser humano, por mucho que sea la bruja mentirosa la que esté enfrente. Quien utiliza a un enfermo como saco de boxeo y para el escarnio público, se define por sí mismo. Así pues, visto lo visto, no entiendo cual es la ofensa de los mercenarios de la tele cuando denominamos lo que hacen como tele mierda. El vertedero no se convierte en tal, hasta que no le cae la primera bolsa de basura y la tapan tirando otras veinte encima de la primera.

Lo que han hecho en el circo de dos pistas Sálvame, es constitutivo de delito, por hacer saña contra una mujer enferma, mentirosa pero enferma, y por mostrar el valor del escarnio como ejemplar para una sociedad que se ha alejado de los referentes éticos y mínimamente razonables.

 

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CPJuanca Editorial3Prefiero dejar claro al comienzo de este artículo de opinión, que los palurdos están en todos los estamentos sociales, que incluso dentro de nuestras familias se nos ha colado alguno, y que no hay rincón en el que a modo de Pokemon pegajoso, no encontremos uno de estos especímenes de extraña hechura. El palurdo es identificable sin necesidad de mucho acercamiento, e incluso desde lejos puede percibirse el sutil aroma a ignorancia disimulada. Y así nos lo cuenta el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE): Dicho de una persona:Rústica ignorante.

La ignorancia no está catalogada como algo perjudicial siempre y cuando la misma no afecte a terceros, y es aquí donde quiero hacer un alto para analizar el modus operandi del palurdo que se cuela en instituciones públicas, y concretando por motivos de espacio, el espécimen concreto que se cuela en nuestros ayuntamientos para ocupar diferentes labores de responsabilidad fielmente pagada con el dinero de los contribuyentes.

Clasificaría a los palurdos consistoriales en dos grandes grupos: los electamente elegidos, y los correveidile que eligen los electos una vez logran la victoria. Unos y otros comparten café en despachos mientras suman con los dedos cuantos se han tomado durante toda la mañana. Y aunque en nuestros ayuntamientos trabajan grandes profesionales y excelentes políticos, no es descartable destacar el preocupante aumento de elementos tóxicos que acceden a un puesto en la Casa del Pueblo sin tener ni la más mínima idea de hacer la O con un canuto, aunque algunos se los fumen en los baños municipales… pero esos son de los otros, los que echan humo.

Y así, encontramos en todas las islas del archipiélago un reguero de variopintos palurdos que llevan escrito en la frente su nivel de intelecto y formación específica para el puesto que ocupan. Yo mismo me he encontrado con un puñado de ellos en diferentes momentos y situaciones. Ejemplos como el de un importante ayuntamiento del norte de la isla de Tenerife, en el que hay empleados que firman como técnicos sin tener la capacitación para ello, en el que el nivel de tolerancia ante la crítica está a la altura de la credibilidad y transparencia que tienen, que por cierto es muy baja. Nos encontramos ayuntamientos en los que su alcalde ostenta el cargo fruto de la herencia de uno de los caciques del municipio que él mismo gobernó. Ayuntamientos donde el meridional amiguismo es tan grande, que en dimensiones supera lo pequeño del suelo de la isla que los sustentan. Por haber, hay ayuntamientos en los que alguno de sus empleados se enfrentan a los ciudadanos con amenazas telefónicas simplemente por cuestionar el trabajo que desempeña, que recordemos, es público y puntualmente abonado cada mes con el dinero de los contribuyentes.

Entiendo que a usted no le resultará difícil diferenciar al bueno del malo, porque el bueno es el que está trabajando cuando entra al ayuntamiento. Aún así, veo conveniente detallar algunas de las características que identifica al palurdo municipal.

El palurdo de ayuntamiento…

-      Se autodenomina erudito.

-      Se hace una tarjeta de visita en la que pone “técnico”.

-      Corre a comprarse un chulísimo Smartphone al día siguiente de ser nombrado.

-      Pide una silla grande para su despacho.

-      Mira por encima del hombro a los vasallos ciudadanos.

-      Utiliza constantemente la amenaza como arma arrojadiza.

-      Exclama ¡si bwana! cuando se encuentra con un superior.

-      Asume responsabilidades que no le corresponde, de cara a la galería.

-      Ante vecinos apocados y nobles, él es Dios.

-      No sabe encajar las críticas ciudadanas.

-      Es experto en las cosas del rencor.

-      Es experto en lamer electos culos.

-      En un cajón de la mesa de trabajo, tiene un cortaúñas, dos rotuladores flourescentes, un puñado de clips sueltos y restos del bocadillo de caballa que suele comerse entre horas.

-      Suele trasladar varias veces al día su oficina a la cafetería más cercana, donde hace apología de supuesto poder.

Estamos hablando de un mal endémico instaurado en los ayuntamientos desde que los tiempos son tiempos. Penoso tener que admitir que la posibilidad de erradicar esta plaga es tarea imposible, y mucho más complicada si los ciudadanos que se ven agredidos por parte de estos personajillos de poca monta, no ponen la pertinente reclamación en el ámbito municipal, jurídico y público, a través de los medios de comunicación.

Un día no muy lejano, voy a contar las formas y mañanas de un más que dudoso técnico municipal de un ayuntamiento del norte de Tenerife. Relataré como ante un periodista que le resulta molesto, se permite la licencia de llamarle por teléfono para increparle con tono amenazante, mientras el periodista en cuestión graba la conversación. Un día no demasiado lejano, pondré sobre la mesa nombre y apellido del susodicho, además del alcalde que permite que estas cosas ocurran.

Algunos creen que los ayuntamientos son sus feudos, la morada del neo-cacique que hace y deshace a su antojo. Nada peor que un palurdo con corbata, franqueado por otros del género palurdo lamedor. Ojalá llegue el día en el que los buenos sean los que ocupen esos cargos, que sean los que estén para tomar decisiones, porque además son mayoría frente a la descerebrada morralla que pulula por un buen puñado de ayuntamientos de nuestra tierra. Ojalá llegue el día en el que para ver a uno de estos palurdos, haya que acudir a un parque temático decorado con falsas banderas independentistas, con las del águila negra o la esvástica. Acotados a la espera de su completa extinción.

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CPJuanca Editorial3Los conceptos políticos actualmente están denostados, envueltos en un hediento halo de porquerizas bañadas en el descuido. Se ha desvirtuado el significado y la significancia de lo que en realidad es hacer política, en gran parte debido a la profesionalización de la política y la escasa capacidad intelectual de muchos de los que hacen política en la actualidad. Y es que se debe partir de la base de que para hacer política no es necesario formar parte de las filas de un partido, corretear tras un líder al que le provocan erecciones (para ellos) y humedales (para ellas) cada vez que sus compañeros le jalean ¡presidente, presidente! Si lo analizamos detenidamente, hacemos política desde muy temprana edad y a diario; gestionamos los momentos familiares, tomamos decisiones, buscamos adeptos entre los amigos y compañeros de trabajo…

Estamos viviendo tiempos en los que la política produce fatiga entre los ciudadanos, y eso es el peor síntoma que puede manifestar una actividad tan necesaria y beneficiosa. Precisamente el concepto beneficio es el más desvirtuado, convirtiendo su auténtico sentido de colectividad en un coto privado de los que se perimetran para cazar billetes. ¡Gracias a Dios y aunque no lo parezca, los del mamoneo siguen siendo minoría! Me apena ver como los ideales individuales se ven truncados al traspasar la frontera y acceder a un partido en el que prima la voz establecida. Echo en falta esos grupos de librepensadores que indistintamente de la antigüedad que tengan en el partido, pueden hacer notar sus opiniones, divergencias y pareceres. Esos partidos en los que se prima la capacidad para plasmar ideas, casi no existen.

A mis 43 años de edad, y de ellos más de veinte de profesión en los medios de comunicación, he visto y oído de casi todo. En mi andadura radiofónica he dirigido informativos y magazines en los que la información política y las entrevistas me han aportado un punto de vista abierto y plural, distanciado de radicalismos que parecen regresar a nuestros días, con otro color, con otras telas para el disfraz, pero radicalismos al fin y al cabo. He podido conocer a grandes hombres y mujeres de la política, personas que se mimetizan con la problemática y las necesidades de sus municipios, de sus localidades. He conocido y conozco a políticos honestos, capaces de admitir sus virtudes y también sus incapacidades.

También he conocido y conozco a “ilustrados” del Twitter y simplones de la retórica populista, que entran a la política mediante el tren del caciquismo, disimulando su patetismo con una enmierdada corbata de esas que vienen con el nudo hecho, y rodeándose de decenas de lamedores de entre nalgas que les aconsejan con un simple ¡si, bwana!

Durante años, ya hace un puñado de ellos, tuve la oportunidad de entrar a formar parte de las filas de algunos partidos, que viendo como la ventana radiofónica podría beneficiarles, me reconfortaban la oreja para que picara el anzuelo. Ninguno de ellos se preocupó jamás por sondear cuales eran mis ideales políticos, mi concepto de lo que debe ser la sociedad y mis pareceres sobre temas concretos. En aquellos años no me planteé formar parte de ningún circo, porque cuando la política viene esquematizada por burdos intereses partidistas, simplemente se convierte en un espectáculo de tres pistas cagadas por los grandes elefantes de colgantes y envejecidas castañas.

Yo no tengo miedo a decir que me gusta la política, que me encanta, que la vivo y padezco desde mi particular atril de ciudadano. Me duele seguir viendo como mi tierra aún no se logra sacudir los ramalazos de caciquismo heredado de los tiempos del NO-DO, de los años en los que el olor a humedad y naftalina impregnaba las casas consistoriales. Me produce asco ver a los de la poltrona heredando cargos en empresas y entidades públicas una vez deciden salir del carguillo político. Me produce resquemor observar como muchos de los que ahora abandera el estandarte del cambio, se esconden tras las prebendas de lo público, a chupar, a chupar, a chupar.

No tengo ningún tipo de complejo para decir que me siento político desde el hueco que ocupo, subido en el pedacito de suelo que me toca pisar. Soy un ciudadano de los muchos que hay, que se resiste a abandonar la verdadera política en manos de cuatro mequetrefes incapaces de oratoria, invalidados de talento y calificados con un cero en las cosas de gestionar sensibilidades y realidades. No descarto en absoluto pasar un día a lo que denominan política activa, a las filas de ese barco en el que los ideales se respeten y se escuche a un librepensador. No descarto hacer política de la que antes de pensar en pegar carteles, prefiere salir a la calle a llorar realidades y buscar soluciones. ¡Yo creo en esa política!

A los mitineros de plazoleta y a los que captan votos con bocadillos de mortadela y bailoteos de verbena, a los que practican esa forma de hacer política, prefiero perseguirlos con la dialéctica y el trabajo. Por supuesto que no descarto un día formar parte de esa línea política, la que se implica, la que concibe una sociedad mejor con las herramientas que el sistema democrático pone a disposición. Un día, sin dejar de lado mi taburete de ciudadano, no me resistiré a dar un paso adelante y formar parte de un proyecto, de un equipo. Quizá lo haga… quizá sí, quizá no.

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Canarias Plural © Juanca Romero H.

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Metidos de lleno en actos relacionados con los libros, los meses de abril, mayo y junio se visten de gala para acoger en las principales ciudades del país, las diferentes ferias literarias en las que, entre otras cosas, podremos conocer las novedades del sector. En la isla de Tenerife ya hemos disfrutado algunas ferias de libros, como por ejemplo en Adeje, La Matanza de Acentejo, o en La Orotava.

Y es precisamente en la ilustre villa donde quiero hacer un necesario alto en el camino, quizá arrastrado por el fuerte malestar que me embarga tras haberse culminado los tres días que ha durado la XIII Feria del Libro de esta localidad. Especialmente este año, la Feria del libro de La Orotava ha estado impregnada de un fuerte tufillo a dejadez y baba “caracolil”, que dicen los que pasaban por allí, salía a goterones por las amplias escalinatas del ayuntamiento. Pero si el amigo lector me lo permite, me gustaría ordenar las cosas lo más cronológicamente posible, para no defraudar a las hadas de la coherencia. Así pues, vayamos por partes.

Desde hace 4 años hacia atrás, la Feria del Libro de La Orotava, era lo más parecido a una sombría fiestecilla librera de tres al cuarto, únicamente sustentada por unos cuantos libreros que estoicamente, aguantaban año tras año los duros golpes de la desidia municipal, poniendo incluso algunos de ellos, mucho dinero de sus bolsillos para que una ciudad tan cultural como La Orotava, tuviese un encuentro digno con sus lectores, escritores y libros. En realidad, en esa época, llamar feria del libro a lo que se hacía, era de alguna manera un gesto de generosidad léxica que algunos periódicos permitían. Tampoco hay que sorprenderse, ya que en muchas localidades canarias con la misma categoría de la Villa, el nivel de sus ferias literarias antes y aún ahora, está a nivel con cualquier top manta de playa.

Hace 3 años, y por la iniciativa personal de una escritora, se creó en La Orotava el denominado Encuentro de Escritores Canarios, una cita con las letras del archipiélago, en la que convergen diferentes autores de las islas, para presentar sus libros, dar charlas, firmar ejemplares, etc. Este encuentro con las letras, que insisto nace desde la iniciativa personal de una creadora inquieta como es Graciliana Montelongo, llegó en 2014 para dar oxígeno a la casi difunta feria orotavense, que al ver como este encuentro de autores se realizaba haciendo coincidir las fechas, empezó a retomar fuerza y peso dentro del calendario literario insular. Y así, desde ese año, la Feria del Libro de La Orotava que organiza el ayuntamiento y el Encuentro de Escritores Canarios que promueve Graciliana Montelongo, se han celebrado conjuntamente, fundiendo los actos municipales con los de la actividad con escritores.

Y llegamos a esta edición, la tercera para el encuentro de escritores, y la décimo tercera para la feria del libro. El titular sería el siguiente:

La Orotava salva su feria literaria, gracias a los libreros y al Encuentro de Escritores Canarios, a pesar de la desidia municipal”.

En realidad no creo que la culpa de que la feria de este año haya sido tan mala, deba recaer en la figura de su alcalde (responsable del área de cultura), más bien deberíamos apuntar los focos a algunos correveidile de los que se rodea el máximo edil, en quienes confía y deja en sus torpes manos la organización de un evento de este calibre. Hay personas a las que les molesta que haya gente con talento, personas que con su trabajo logren destacar. Estos son los que frenan el desarrollo de la vida municipal, envueltos en el cruel protocolo de la burocracia, y  empeñados en que nadie sobresalga.

¿Podría alguien explicarme que mente talentosa es la que decidió que el cartel anunciador de la Feria, conjuntamente con el Encuentro de Escritores Canarios, se hiciera público tan sólo dos días y medio antes del evento? ¿Es que no hay nadie que asesore en materia de publicidad a este ayuntamiento?

Acudir a la feria el viernes o el sábado en horario de mediodía, ha sido como acudir al velatorio de don Román el choricero de Valdemoro, un funesto panorama en el que aguantando estoicamente los libreros, esperaban que al menos la música de la megafonía cambiara el compás para tener algo de lo que hablar. Que nadie lo dude, la Feria del libro de La Orotava la ha salvado un año más, el conjunto de librerías que apoyan el evento con sus stands, y el nutrido grupo de autores que convoca el Encuentro de Escritores Canarios, aportando medio centenar de actos entre presentaciones, conferencias y recitales.

Los libreros de La Orotava en realidad acaban convirtiéndose en víctimas del secuestro cultural al que se está sometiendo a la Villa de La Orotava. A mí que me venga el concejal de hacienda a contarme milongas sobre que se destina dinero a la música, que si los stands los pone el ayuntamiento, que si bla, bla, bla…., únicamente me suena a cantata verbenera con electas notas reconocibles. Es obligación de un ayuntamiento, y especialmente de uno que presume de ser cuna de la cultura, apoyar al máximo las iniciativas culturales de su municipio, y si además tiene la suerte de poder contar con iniciativas como las de Graciliana Montelongo, al menos ser humildes y dejar que las cosas fluyan, y no entorpecer una actividad que ya reconocen en otros lugares como ejemplar.

Por La Orotava han pasado este año grandes escritores y escritoras, todos ellos embajadores de la cultura en nuestras islas y fuera de ellas, como el caso del periodista y escritor Juan Cruz, que fue invitado por el Encuentro de Escritores Canarios, y que según sus propias palabras, estaba muy contento con estas iniciativas y con lo que representaba un encuentro así para las letras canarias. Que nadie pregunte en el ayuntamiento por Juan Cruz, porque tendrá que ir a Google a buscar quien es. ¡En fin!, sea como sea, finalmente las letras tiñeron a La Orotava de cultura. En mi deseo está que los libreros hayan podido sacar beneficio de estos dos días y medio, y que los ánimos estén fuertes para las siguientes citas literarias.

A Graciliana Montelongo, únicamente decirle que mantenga ese entusiasmo en alto, que siga con la iniciativa del Encuentro de Escritores Canarios, con el apellido de La Orotava o el de cualquier otro municipio en el que cuando se diga que aman la cultura, sea de verdad.

Al Ayuntamiento de la Villa, de verdad decirle que me apena que estas cosas pasen. Espero que estas líneas sean interpretadas como constructivas, y que sirvan como acicate para hacer las cosas bien y mejor.

Uno de los grandes valores de la cultura universal, radica en la libertad para opinar, y la capacidad para aceptar las críticas si estas vienen dadas desde la buena fe, y en mi caso, que nadie ponga en duda que así ha sido.

Felices lecturas para todos los amantes de las letras.

Lunes, 21 Septiembre 2015 20:56

UNA TORTURA LLAMADA ARRASTRE DE GANADO

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UNA TORTURA LLAMADA ARRASTRE DE GANADO

 

Canarias Plural © Juanca Romero H.

meridianoEn esta ocasión, y movido por el repudio y asco que me producen las corridas de toros y todo tipo de festejos en los que se tortura a un animal, me gustaría centrar las siguientes líneas en una actividad que se lleva practicando en Canarias desde que la memoria insular vio como se le ahumaba la cocinilla, y que en esencia podría definirse como una manifestación salvaje y pendenciera de las muchas que tenemos en nuestro archipiélago. El arrastre de ganado, el mismo que ha dejado fajos de billetes a algún que otro político y periodista, y saca a la luz el lado más criminal de quienes lo apoyan e impulsan, no es más que una práctica salvaje en la que se cambia la tortura animal por un puñado de aplausos y babeantes gritos mezclados entre saliva y tierra.

No son pocos los políticos insulares que han alzado la voz para posicionarse en contra de crímenes como los que cada año se celebran en Tordesillas, o prácticas igual de lamentables como las del toro embolado, encierros y otras patrañas disfrazadas de cultura y amparada con presupuestos públicos. Estos mismos políticos de Canarias que alzan la “voz naturista” para decir ¡no al sacrificio animal!, son los mismos que se disfrazan de canariedad y se pasean por las romerías a media sobriedad, enarbolando banderas robadas y aplaudiendo cuando el tarugo agarra la vara y cañea a las bestias para que arrastren el peso que se les impone, que en los arrastres denominados de 1ª categoría, pueden llegar a ser de 1.200 y 1.300 kilogramos de peso. ¿No es esto una tortura?

Arrastre001

<<El arrastre de ganado consiste en que cadayuntade ganado vacuno debe realizar un trayecto de ida y vuelta de 35 metros arrastrando un peso determinado con un límite de tres minutos. La ganadora será la que lo realice en un espacio de tiempo más corto. Cada yunta debe estar formada por vacas o toros (no mezclados). Estas se inscriben en diferentes categorías en función del peso que vayan a arrastrar durante la prueba.>>

Este tipo de prácticas a las que se disfrazan de deporte para subvencionarlas con el dinero de todos, son utilizadas como moneda regionalista, intentando convencer a propios y extraños de que la identidad de los canarios debe pasar a la fuerza por aceptar una actividad cruenta, manchada de sangre y dolor. Y es que al “tarugo” le importa un carajo el concepto del sufrimiento, porque él está acostumbrado a darse leñazos un día y otro también, al compás del pasodoble que marca unos litros de vino, un plato de carne fiesta, y por supuesto, la mano estrechada del “gediente” que busca votos entre bestias y animales –que cada cual distinga a ambas especies-.

Arrastre002Los canarios no tenemos nada de lo que presumir en lo referido al maltrato animal. A la barbarie salvaje del arrastre, debemos sumar las peleas de gallo que aún se practican y no clandestinamente precisamente. Debemos avergonzarnos de las peleas de perros y de cómo muchos insensatos, por no llamarlos salvajes de los cojones, agarran a sus perros de caza y los tiran por los barrancos, junto con cabras y otros animales que ya no son de su conveniencia.

Por supuesto que está bien alzarse contra las corridas de toros y festejos similares practicados en esos pueblos del estado español, pero ¡carajo!, para hablar de la mierda que tiene el vecino en su casa, primero deberíamos airear la nuestra, que en el caso de Canarias, apesta a brutalidad y sangre.

Lunes, 31 Agosto 2015 10:05

LA POLÍTICA LAGUNERA SE DUERME

CP Editorial _

La política lagunera se duerme

Expediente X en San Cristóbal de La Laguna; un virus deja operativos tan sólo a tres o cuatro políticos del consistorio.

 

Canarias Plural © Juanca Romero H.

meridiano

Atrás quedaron los agitados días en los que las correrías de candidatos y lacayos por las calles laguneras se convirtieron en típica postal. Aquellas promesas y sonrisas a los vecinos, se ensombrecieron inmediatamente después de las elecciones, pasando al intencionado ostracismo. Ya no se prometen cosas, ahora el séquito parlanchín no se pasea por las calles del municipio ofreciendo soluciones a las interminables problemáticas que cada vecino sufre y padece.

Y si me lo permite amigo lector, le hago conocedor de mi diagnóstico sobre este extraño expediente X al que podemos llamar “¿Ande están estos políticos?”.

Comencemos por Coalición Canaria (CC), ese partido que llevó en su día al actual presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo a la alcaldía y que a fuerza de no encontrar a nadie más manejable, lanzó al “estrellato” a José Alberto Díaz como candidato a la alcaldía del municipio. Y lo logró, aunque para llegar hasta la pública poltrona haya sacrificado un buen puñado de concejales y haya puesto el nivel de votantes de su partido, en las cotas más bajas que se recuerda en muchos años. Ahora San Cristóbal de La Laguna puede presumir de tener un alcalde del que casi nadie sabe su nombre, y al que le van más las reuniones de despacho, que dar la cara ante las acuciantes necesidades del municipio.  Pregunté: ¿sabe usted quien es el alcalde? – ¡pues no sé, uno ahí!

Y el Partido Socialista (PSOE), ese eterno convidado de piedra, la novia que aún siendo guapa, siempre tiene que casarse con el feo del barrio por cosas de los intereses de familia. Patricia Hernández le dijo a Javier Abreu: -“Tú a pactar con los de las verbenas y excursiones de abuelos”, y así lo hizo, agachando la cabeza y sabedor de estar haciendo algo que no le apetece. Abreu quería ser alcalde, pero el pueblo no le respaldó con solvencia y su propio partido se lo impidió a pesar de que había fórmulas democráticas para lograrlo. El PSOE gana enteros en la segunda línea de salida, y desde esa posición, las curvas se ven con mejor perspectiva política.

El Partido Popular lagunero (PP) nunca ha estado ni se le ha esperado. En el municipio hay cotos de caza que muy pocos pisan y que huelen a naftalina desde que los tiempos son tiempos y aún no se veía el color en nuestros televisores. Al ínclito Antonio Alarcó las cuentas no le salieron con precisión de cirujano y se metió el batacazo del milenio en una ciudad que no le reconoce, y vistos los resultados, tampoco le quiere.

Y si hay un partido que me desconcierta es UPyD, que comandado por el amigo Antonio de la Guardia, continúa en el empeño de sobrevivir a la muerte clínica diagnosticada desde Madrid. Y es que las soluciones no deben plantearse solo en época electoral, ni las críticas hacerlas públicas cuando son otros los que gana.

Y son más las formaciones políticas que conforman el espectro lagunero, algunas de ellas con tufos de antiguas mañas y otras enclavadas en la normal inexperiencia… de todo debe haber en la viña política. Pero no quiero acabar estar líneas sin hablar de ese extraño conjunto de formaciones políticas que arrastrados por los vientos dominantes en otros puntos del estado español, hicieron piña -no muy bien avenida por cierto- para ganar la alcaldía. Durante la precampaña se escuchaba por las calles laguneras gritos de rebeldía y “tambores perrofláuticos”. El sembrado de promesas innovadoras y exterminadoras de despilfarros y “fiestorros” ostentosos, ahora ha quedado en nada. ¿Dónde están?, pues dentro de la casa consistorial, con la medallita de concejal al cuello y el sueldito público ingresado en cuenta a final de mes.

Por las calles laguneras ahora no suenan ni las flautas ni los perros ladran.

Y mientras propios y extraños ocupan el salón de plenos, los ciudadanos continúan con su día a día, viendo un municipio ensombrecido, con calles sin arreglar, otras con las obras abandonadas en mitad de su ejecución… de la vuelta del mercado a la Plaza del Adelantado ni hablemos. La Laguna no solo es la Calle de la Carrera o Herradores. La Laguna es La Punta, Tejina, Valle Guerra, Los Baldíos o los caseríos de Anaga.  ¡Despiértense, carajo!, y a ponerse las pilas.

Viernes, 10 Julio 2015 09:23

A CLAVIJO LE LLUEVEN LOS ENANOS

CP Editorial _

 

A CLAVIJO LE LLUEVEN LOS ENANOS


meridianoCanarias Plural © Juanca Romero H.

Y llegó el día en el que el archipiélago canario renueva la lista de convocados a gobernarnos, a gestionar nuestros dineros y hacer política a favor de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de esta tierra fragmentada. Atrás quedaron las acritudes propias de la campaña electoral y esos días en los que se afilaban garras para arañar volátiles votos. Los próximos cuatro años serán el campo de trabajo para un nuevo presidente que si por algo se ha caracterizado en su trayectoria política, es por el sosiego oratorio y la capacidad negociadora. Fernando Clavijo, hombre cimentado en las enmarañadas bases nacionalistas, es quizá el presidente más humano que haya tenido Canarias, el que más capacidad tiene para acercarse a la realidad sin excesos de populismos, o al menos eso ha demostrado en su trayectoria política en el ámbito municipal. La Laguna ha sido su particular campo de pruebas, en el que ha tenido que lidiar con propios y extraños, aunque eso sí, también con cómodos compañeros de viaje en la mayoría de las ocasiones.

Pero desde mucho antes, Clavijo ha tenido que abanicar tufillos políticos, especialmente dentro de su propio partido político, la depredadora Coalición Canaria en la que  no a todos gusta, pero en la que todos llegado el momento, están dispuestos a lamer el culo al rival aunque esto les provoque arcadas. ¡La meta es agradar al que ostenta el poder!

El primer enano que le saltó al nuevo presidente (y que nadie se tome la frase con literalidad), fue el saliente Paulino Rivero, el que sin duda ha sido el peor presidente de Canarias a la par que el desaparecido Adán Martín, ambos simples jugadores de monopoly pueblerino e incapacitados para las cuestiones ligadas a la actividad pública, salvo festejos y populismos varios. Fernando Clavijo en una especie de primarias adaptadas al momento, dejó a Rivero al borde de la vereda. Ahora, según las propias declaraciones del regente del paulinato, dedicará su tiempo a pescar pejes verdes y fulas… ¡vamos, sin novedad en el frente!

Aunque los enanos le saldrán al presidente Clavijo a partir de ahora, obligado a bailar con Patricia Hernández (insisto en que lo de los enanos no debe tomarse con literalidad), mujer socialista de impetuosa oratoria, que según las malas lenguas, no quieren muchos en  su propio partido. Fíjese amigo lector, que hay gente con tan mala idea, que incluso murmuran que a Patricia Hernández la colocaron en la catapulta de unas primarias, algunos de los “barones insulares” que luego han sacudido los polvos del partido, incluso, alguno mandándose a mudar o dejando que lo “manden a mudar”. Claro que para enanos en torno al presi, habría que mirar la trayectoria y capacidad de parte de los elegidos en las filas de la propia Coalición Canaria, ese mejunje de siglas y micro partidos que nunca ha llegado a cohesionarse bien del todo, y en el que los intereses localistas y personales a veces afloran cual gas culero de inevitable erupción.

Hola, me llamo Narvay Quintero, y ahora soy de AHI… bueno, ahora soy de CC-AHI. ¡Que noooo!, ahora soy de CC. ¡Perdón Isabel, se me pasó! Rectifico, soy de AHI-CC, pero más de AHI. A este hombre de bien, le toca hacerse cargo de la agricultura, la ganadería y pesca del archipiélago. En realidad es uno de los pocos valores que tienen las fuerzas independentistas herreñas, y quien a pesar de las muchas zancadillas que le pusieron en su propio partido en precampaña, ha sabido encajar en el puzle autonómico. ¡Le deseo toda la suerte del mundo! También espero que no ponga en práctica las políticas agrarias que su partido insular implantó en El Hierro durante lustros y que arrasaron con el tejido primario en la isla. Estoy convencido de que Quintero sabrá diferenciar el blanco y negro del color, o al menos eso esperamos por el bien de Canarias.

Y desde Lanzarote nos llega María Teresa Lorenzo, conocida por dirigir el tráfico en Arrecife y por su más que discutible efectividad como concejal en esas cosas de las perritas en el mismo ayuntamiento. En realidad alguien debería explicarles a estos políticos nuestros, que la representatividad de todas las islas debe estar presente en el arco parlamentario como de hecho está, pero no hay obligación de salir de pesca por cada una de las ínsulas y pillar al primero/a que pasa para conformar un gobierno equilibrado. A veces puede ocurrir que el equilibrio se transforme en un paquete de incapacitados para las cosas públicas de primer nivel… pero solo a veces.

¿Damos 100 días de cuarentena a ver qué tal lo hace el nuevo ejecutivo?

¡Ni de coña!. Aquí no hay tiempo para pruebas ni ensayos. Los que están ya han estado, y el olor a siglas envejecidas sigue recorriendo los pasillos gubernamentales. Es hora de trabajar y dejar trabajar; esto último lo digo por los enanos que saltarán al encuentro del nuevo presidente, esos que anteponen las ególatras batallitas de siglas a la responsabilidad pública.

¡Bienvenido al recinto festero, querido presidente!

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